De la Espriella asume en Colombia como aliado de Trump en guerra contra el narco

De la Espriella reemplazará a Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda de Colombia, quien desconoce la elección de su sucesor. Petro denuncia un supuesto fraude electoral, pero no ha presentado pruebas.

Abelardo de la Espriella, presidente electo de Colombia / AFP
AFP
07 2026 - 09:40

El ultraderechista Abelardo de la Espriella asume este viernes la presidencia de Colombia, decidido a combatir con mano dura a guerrilleros y narcotraficantes, en un giro que estrecha los lazos con Washington y sepulta las negociaciones de paz.

El abogado millonario de 48 años, quien también posee la nacionalidad estadounidense y es aliado de Donald Trump, tomará juramento en Cali, en el suroeste del país, en una ceremonia inusual cerca de territorios bajo dominio de grupos armados que han desatado la peor ola de violencia en una década.

De la Espriella reemplazará a Gustavo Petro, el primer presidente de izquierda de Colombia, quien desconoce la elección de su sucesor. Petro denuncia un supuesto fraude electoral, pero no ha presentado pruebas.

En el evento, previsto para las 15H00 locales (20H00 GMT), De la Espriella jurará para un mandato de cuatro años, con la promesa de iniciar una "nueva era" en Colombia.

"Por los anuncios que ha hecho se nota que va a ser como de una mano fuerte, ojalá que no vaya a haber una nueva violencia", dijo a la AFP Óscar Obando, trabajador informal en Cali, de 67 años.

De la Espriella, que se hace llamar "El Tigre", se comprometió a poner fin a los fallidos planes de paz de Petro con organizaciones que trafican cocaína en el país con la mayor producción mundial de esta droga.

Asumirá en una zona conflictiva, contrario a la tradición bicentenaria de hacerlo en Bogotá.

Cali, afectada recientemente por atentados guerrilleros, fue blindada para la ocasión con el despliegue de 11.000 militares y la activación de un sistema antidrones.

Al evento asistirán una decena de jefes de Estado, delegados de la Casa Blanca liderados por el fiscal general de Estados Unidos y varios cancilleres, incluido el de Israel. El presidente de la FIFA, Gianni Infantino, llegó de madrugada, en momentos en que una fuerte crisis sacudió a la institución.

Petro descartó participar, pero sus aliados llamaron a protestas en las principales ciudades luego de perder las elecciones por el margen más estrecho de la historia.

Con Estados Unidos

De la Espriella irrumpió en la campaña como un outsider sin partido, conocido por defender a narcotraficantes y celebridades.

Sus actos fueron espectáculos con fuegos artificiales, discursos detrás de un cristal blindado y un característico saludo militar, que adoptó como respaldo a la fuerza pública en la ofensiva contra el narcotráfico.

El gobierno saliente advirtió de posibles "actos de terrorismo" el día de la investidura.

La asunción de De la Espriella en Colombia inclina aún más la balanza hacia una derecha comprometida con la guerra antinarco liderada por Trump en Latinoamérica.

El mandatario estadounidense respaldó al abogado, quien le aseguró que Colombia se relacionará "como nunca antes" con Washington.

El nuevo gobierno marca un punto de quiebre en las relaciones de ambos países, tras los constantes choques entre Petro y Trump.

"Vamos a recuperar la soberanía y a proteger a los ciudadanos de la delincuencia y el narcoterrorismo", dijo De la Espriella el domingo en su más reciente alocución.

En línea con la derecha internacional, el presidente electo anunció el mes pasado que romperá relaciones diplomáticas con Nicaragua y Cuba.

Una ofensiva inquietante

El nuevo mandatario prometió intensificar los bombardeos contra campamentos guerrilleros con apoyo de Israel y Estados Unidos, así como construir megacárceles similares a las de El Salvador.

Su estrategia evoca la estrecha cooperación militar entre Bogotá y Washington de comienzos de siglo, que fortaleció la ofensiva contra guerrillas como las FARC antes del acuerdo de paz de 2016.

Si bien las principales estructuras insurgentes se debilitaron, las organizaciones defensoras de los derechos humanos denuncian graves violaciones.

De la Espriella recibe unas fuerzas militares con "capacidad limitada" en número de uniformados y "falta de equipamiento" tecnológico, explica a la AFP Renata Segura, de International Crisis Group.

A la experta le preocupa un posible "daño colateral" que afecte a civiles, si se ataca a grupos "muy adentrados" en los territorios.

Colombia tiene unas 25.000 personas en armas, según un informe de la Fundación Ideas para la Paz basado en cifras oficiales de 2025.

"Necesitamos un cambio total (...) Para Colombia creo que va a ser bueno, hay que apoyarlo para que no haya tanto crimen", dijo Germán Angulo, un contratista de 63 años.

De la Espriella prometió cerrar la oficina presidencial de paz y la de derechos humanos como parte de su plan para reducir el tamaño del Estado en un 40%.

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