Izquierdista José María Balcázar asume presidencia interina de Perú
Perú atraviesa desde 2016 una crisis de inestabilidad institucional caracterizada por un poder legislativo dominante sobre un Ejecutivo débil.
El izquierdista José María Balcázar fue elegido el miércoles para encabezar el Parlamento peruano y accedió automáticamente a la presidencia interina del país un día después de la destitución de José Jeri.
Se trata del octavo jefe de Estado del Perú desde 2016, y marca un nuevo episodio en la inestabilidad política crónica que afecta al país bajo el pulso de poderes entre un Legislativo fuerte y un Ejecutivo débil.
El abogado, de 83 años, dirigirá el Perú hasta la toma de posesión de su sucesor el 26 de julio, tras las elecciones presidenciales del 12 de abril. Fue elegido entre cuatro candidatos.
Recibió 60 votos en una sesión extraordinaria realizada la noche del miércoles en un local del parlamento peruano.
"Juro por Dios, por la patria, por la paz, ejercer fielmente el cargo de presidente de la república, y asumo de acuerdo con la constitución política del Perú", dijo Balcázar en su juramentación.
Cuatro congresistas se inscribieron para dirigir el Congreso y suceder a Jerí por estos pocos meses; entre ellos estaba María del Carmen Alva, expresidenta del parlamento en 2021 y portavoz del partido de centro derecha Acción Popular.
Los otros candidatos eran Edgard Reymundo, un socialista de dilatada trayectoria; y Héctor Acuña, representante independiente cuestionado por conflictos de interés.
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"Si gana la izquierda, sería un retroceso; va a ser un Castillo dos", dijo a la AFP el constitucionalista Aníbal Quiroga.
Destitución
Jerí, de 39 años, había reemplazado en octubre en la presidencia a Dina Boluarte, destituida en un juicio político exprés en el cual se alegó su incapacidad para resolver una ola de extorsiones y asesinatos.
El Congreso, que inicialmente consideró a Jerí un candidato idóneo, lo destituyó el martes por "inconducta en sus funciones y falta de idoneidad para ejercer el cargo", también en un veloz juicio político.
Jerí cayó en desgracia en enero cuando la fiscalía le abrió una investigación por presunto "tráfico de influencias y patrocinio ilegal de intereses" tras saberse de una cita encubierta con un empresario chino que hace negocios con el gobierno.
Su situación se complicó este mes con otra indagación sobre "tráfico de influencias" por su presunta intervención en la contratación de nueve mujeres en su gobierno.
Servir al Perú "un honor"
"Servir al Perú fue y seguirá siendo un honor. Me voy con el corazón lleno y en paz. No es sencillo resolver en meses lo que lleva décadas pendiente, pero cada paso se dio con convicción, responsabilidad y entrega", indicó Jerí en la red social TikTok.
"Dejamos encaminado nuestro encargo más firme: garantizar elecciones limpias y transparentes, y seguir fortaleciendo la seguridad como base de un país con orden y futuro", agregó.
Un número récord de más de 30 candidatos aspira a llegar a la presidencia en las elecciones de abril, que marcarán también el regreso a un Parlamento bicameral.
Perú atraviesa desde 2016 una crisis de inestabilidad institucional salpicada por escándalos e investigaciones contra los jefes de Estado de los últimos años.
El mandato de Jerí debía garantizar la transparencia de las elecciones presidenciales y legislativas de abril.
"Esta crisis podría ser una carga electoral para los partidos que colocaron a Jerí en la presidencia, como Fuerza Popular, de Keiko Fujimori", dijo a la AFP Fernando Tuesta, politólogo de la Universidad Católica.
La estabilidad del octavo presidente no está garantizada: "No se puede asegurar que quien reemplace a Jerí pueda llegar a julio", apuntó el analista político Augusto Álvarez a la AFP.
Con datos de AFP