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colombia/El presidente de Colombia, Gustavo Petro, ordenó el jueves a su embajadora en Ecuador regresar “de inmediato” al país, en medio del agravamiento de la crisis diplomática bilateral, luego de que Quito elevara al 100% los aranceles a su vecino.
Los dos países suramericanos sostienen desde hace meses una guerra comercial iniciada por Ecuador, al alegar que ha tenido que aumentar su gasto en defensa porque Bogotá no hace lo suficiente para proteger la frontera común.
Los aranceles han afectado las relaciones bilaterales, el comercio y la cooperación energética.
El último episodio en el deterioro diplomático se da después de que Petro pidiera la liberación del exvicepresidente ecuatoriano Jorge Glas, encarcelado por corrupción, a quien califica como un “preso político”.
El nuevo aumento de aranceles hasta el 100% responde a “la falta de implementación de medidas concretas y efectivas en materia de seguridad fronteriza por parte de Colombia”, señaló el Ministerio de Producción ecuatoriano en un comunicado.
Petro respondió a los señalamientos la noche del jueves en la red social X, y aseguró ser el presidente “que ha incautado más cocaína en toda la historia del mundo”.
El mandatario ordenó a su embajadora, María Antonia Velasco, regresar al país y convocó a sus ministros a una reunión en “un punto de la frontera” binacional.
Su homólogo ecuatoriano afirmó más temprano que “no se puede llegar a acuerdos con quien no tiene el mismo compromiso para luchar contra el narcoterrorismo”.
Petro calificó el alza de las tarifas como “una monstruosidad” y planteó la posibilidad de que Colombia se retire de la Comunidad Andina de Naciones (CAN), bloque que integra junto a Perú, Bolivia y Ecuador.
También pidió a su diplomacia gestionar la adhesión plena al Mercosur, del cual su país es Estado asociado.
A cuatro meses de terminar su gobierno, Petro —impedido de reelegirse por ley— busca mantener a la izquierda oficialista en el poder, que parte como favorita para las elecciones generales de mayo, según encuestas.
La Cancillería colombiana sostiene que las tarifas impuestas por Quito violan el Acuerdo de Cartagena de 1969, tratado de cooperación económica de la CAN, que era mediado desde marzo en negociaciones entre ambos países.
La canciller ecuatoriana, Gabriela Sommerfeld, afirmó que dichas conversaciones están suspendidas.
Ecuador alega que el impuesto es necesario, ya que debe invertir alrededor de 400 millones de dólares adicionales para reforzar la seguridad en la frontera común, de unos 600 kilómetros.
En esa zona operan grupos dedicados al tráfico de drogas, armas y personas, además de la minería ilegal.
Desde el inicio de la guerra comercial, Colombia ha respondido con aranceles recíprocos a las importaciones ecuatorianas y suspendió la venta de energía a Ecuador, que en 2024 sufrió apagones de hasta 14 horas diarias y tuvo que importar electricidad.
La nueva medida del presidente ecuatoriano Daniel Noboa “cierra definitivamente cualquier posibilidad de comercio entre Colombia y Ecuador”, afirmó en video el colombiano Javier Díaz, presidente de la Asociación Nacional de Comercio Exterior.
Es una “decisión unilateral, improvisada, desatinada”, sostuvo Pablo Cerón, dirigente de transportistas de carga en la provincia ecuatoriana de Carchi.
La crisis se agravó cuando el lunes Petro volvió a calificar como “preso político” a Glas, a quien además otorgó la nacionalidad colombiana.
Glas fue vicepresidente entre 2013 y 2017 durante el gobierno de Rafael Correa, uno de los principales opositores de Noboa.
El exfuncionario enfrenta condenas por cohecho, peculado y asociación ilícita, y desde noviembre está recluido en una cárcel de máxima seguridad en la provincia costera de Santa Elena.
En 2024, el gobierno de Noboa detuvo a Glas tras un operativo con fuerzas tácticas en la embajada de México en Quito, que le había otorgado asilo político, lo que provocó la ruptura de relaciones entre México y Ecuador.