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El Vaticano anunció el lunes que había expresado su "pesar" al embajador de Israel, después de que la policía de ese país prohibiera el acceso a la iglesia del Santo Sepulcro al Patriarca Latino de Jerusalén el día del Domingo de Ramos por motivos de seguridad.
El cardenal Pietro Parolin, secretario de Estado de la Santa Sede, y monseñor Paul R. Gallagher, "ministro" de Asuntos Exteriores, se "reunieron con Yaron Sideman, embajador del Estado de Israel ante la Santa Sede", indicó el Vaticano en un comunicado el lunes por la noche.
"Durante la entrevista se expresó pesar por este incidente, acerca del cual se proporcionaron aclaraciones", añadió la nota.
Desde que estalló la guerra en Oriente Medio el 28 de febrero, las autoridades israelíes prohibieron las grandes concentraciones, incluidas las que tienen lugar en sinagogas, iglesias y mezquitas. Los actos públicos se limitan a unas 50 personas.
El Patriarcado Latino, una diócesis católica con fieles en Israel, territorios palestinos, Jordania y Chipre, informó que la policía impidió al cardenal Pierbattista Pizzaballa y al custodio entrar a la iglesia del Santo Sepulcro cuando se dirigían a celebrar la misa del Domingo de Ramos.
Según la diócesis, los sacerdotes se desplazaban solos y no en procesión cuando se les bloqueó el paso y tuvieron que dar media vuelta.
"Este incidente constituye un grave precedente y demuestra una falta de consideración hacia la sensibilidad de miles de millones de personas en todo el mundo que, durante esta semana, dirigen su mirada hacia Jerusalén", destacó el Patriarcado Latino.
Washington, París, Madrid y la Unión Europea protestaron posteriormente contra la decisión de la policía israelí, y el propio papa pareció hacer referencia a este incidente.
"Estamos más que nunca cercanos, mediante la oración, a los cristianos de Oriente Medio, que sufren las consecuencias de un conflicto atroz y que, en muchos casos, no pueden vivir plenamente los ritos de estos días santos", declaró el papa el domingo en Roma después de la oración del Ángelus.
Para justificar esta prohibición, el primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu, invocó motivos de seguridad, en el contexto de la guerra en Oriente Medio.
Pero finalmente afirmó el lunes que el patriarca latino de Jerusalén volvería a tener acceso inmediato a la basílica del Santo Sepulcro.
La policía justificó su decisión por la configuración de la Ciudad Vieja y de los lugares santos, "una zona compleja" que no permite un acceso rápido de los servicios de emergencia en caso de ataque, lo que "supone un riesgo real para la vida humana".