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La Autoridad de los Recursos Acuáticos de Panamá (ARAP) prevé que el impacto del fenómeno de El Niño sobre la actividad pesquera se intensifique durante el último trimestre de 2026, por lo que el próximo verano podría representar una temporada especialmente complicada para el sector.
El director, Eduardo Carrasquilla, manifestó que el calentamiento del agua podría desplazar de las zonas cercanas a la costa a especies demersales como la corvina y el pargo, fundamentales en la alimentación de los panameños.
Ante este escenario, la ARAP trabaja en una estrategia de planificación espacial marina, que busca ordenar las zonas donde opera cada tipo de embarcación.
En el Golfo de Chiriquí se analiza establecer una franja de cinco millas náuticas reservada para la pesca artesanal o de pequeña escala. Las embarcaciones comerciales de mayor tamaño y capacidad operarían en zonas más profundas.
El objetivo es evitar la competencia directa por un recurso que podría ser cada vez más escaso.
Dada la situación que se nos viene con el tema climático, es imprescindible que hagamos zonificación", afirmó Carrasquilla.
La pregunta que surge para los consumidores es si esta disminución en las capturas terminará reflejándose en el precio.
Carasquilla reconoce que una menor oferta podría generar presión sobre los precios, aunque por ahora no se registra un incremento generalizado. Según el monitoreo de la institución, hasta julio los precios se mantenían dentro de los estándares normales en los principales mercados de productos del mar del país.
Sin embargo, la autoridad prevé que el impacto pueda comenzar a sentirse durante el último trimestre del año.
Esto se debe no solo a la menor disponibilidad de pescado, sino también al aumento de los costos que enfrentan los pescadores.
"El pescador está sintiendo un impacto importante en sus costos, dado que también el combustible está cada vez más costoso", explicó Carrasquilla.
Los viajes son más largos y las jornadas de pesca se extienden, lo que aumenta los gastos de operación.
Mientras el mercado nacional enfrenta este escenario, las exportaciones de productos del mar mantienen un comportamiento positivo.
El camarón continúa como el principal producto de exportación del sector, mientras que las exportaciones de atún registran un crecimiento superior al 20 % respecto al año anterior.
Durante el primer semestre del año, las exportaciones de atún superaron los 100 millones de dólares, según los datos mencionados por la ARAP.
Estados Unidos continúa como el principal mercado, seguido de Taiwán.
La autoridad considera que el impacto climático podría ser menor en las exportaciones de camarón debido a que aproximadamente el 90 % corresponde a camarón de cultivo, producido bajo condiciones controladas.
Por ahora, el principal riesgo se concentra en el mercado nacional y en el consumidor, que podría enfrentar mayores precios si disminuye la oferta de pescado durante los últimos meses del año.
La ARAP continuará monitoreando las capturas, las condiciones climáticas y el comportamiento de los precios para determinar la magnitud del impacto sobre el sector pesquero.