¡Orgullo baruense! La FAO reconoce a Idalides Calderón como heroína de los Sistemas Agroalimentarios y el Desarrollo Rural
Actualmente, Idalides y su familia producen, entre otros cultivos, pipas, papaya, distintas variedades de banano y aguacate, yuca, maíz y piña, además de árboles maderables. Parte de la producción se destina al autoconsumo y otra parte a la venta.
Barú, Chiriquí/Idalides Calderón de González, productora y lideresa rural, originaria del corregimiento de Progreso, en el distrito de Barú, provincia de Chiriquí, fue reconocida por la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) como una de las 100 Mujeres Heroínas en los Sistemas Agroalimentarios y el Desarrollo Rural, durante el Foro Mundial de la Alimentación, realizado en Roma.
Postulada por el Ministerio de Desarrollo Agropecuario (MIDA), Idalides fue reconocida por su contribución a la agricultura, los sistemas agroalimentarios y el desarrollo de sus comunidades, resaltando su trayectoria de varias décadas vinculada a la producción de alimentos, la organización comunitaria, la promoción del liderazgo y la participación de las mujeres rurales de Panamá.
El reconocimiento de la FAO destaca a mujeres de diferentes partes del mundo.
- Le puede interesar: Panamá y FAO firman acuerdo de cooperación para fortalecer el sector agropecuario
La distinción cobra además un significado especial en 2026, Año Internacional de la Agricultora, que busca reconocer y visibilizar la contribución fundamental de las mujeres a los sistemas agroalimentarios, así como promover acciones que fortalezcan sus oportunidades y participación en el desarrollo rural.
Asus 74 años, Idalides dedicó el reconocimiento de la FAO a todas las mujeres rurales del mundo. “Para mí, ese reconocimiento lo comparto con todas las mujeres rurales de Panamá porque ese es el fruto del trabajo de todas en conjunto”, expresó.
Su historia
La historia de Idalides con la agricultura comenzó mucho antes de convertirse en lideresa.
Creció en una finca bananera de Chiriquí donde trabajaba su padre. Detrás de la casa, su familia cultivaba frutas, tubérculos, raíces y maíz para complementar su alimentación.
Cuando tenía nueve años, su padre falleció.
La agricultura de subsistencia que la familia practicaba adquirió entonces todavía mayor importancia para salir adelante. Cultivaban aguacate, mamoncillo, banano, plátano, yuca, cacao, papaya y maíz, entre otros productos. Una parte era destinada al consumo familiar y otra podía venderse para complementar los ingresos del hogar.
Esa relación con la tierra nunca desapareció, incluso mientras Idalides trabajaba y buscaba continuar sus estudios.
“Para mí era muy importante sembrar porque a mí me gustaba mucho”, explica al recordar aquellos años en los que tenía que sembrar, para subsistir. “La producción familiar permitía además reducir los gastos en alimentos y, cuando había excedentes, generar algunos ingresos”.
A pesar de los años, todavía mantiene cultivos en el campo.
Actualmente, Idalides y su familia producen, entre otros cultivos, pipas, papaya, distintas variedades de banano y aguacate, yuca, maíz y piña, además de árboles maderables. Parte de la producción se destina al autoconsumo y otra parte a la venta.
Como una líder innata, Idalides quiso compartir sus conocimientos a otras personas, y para ello, reunió a mujeres de su comunidad que cultivaban, criaban animales y desarrollaban otras actividades para contribuir a la economía de sus hogares.
Así se consolidó la Asociación Agro artesanas de Barú, organización que obtuvo su personería jurídica en 2006.
La agricultura y la cría de animales constituyen el centro de su actividad, mientras que la transformación de productos y las artesanías ofrecen alternativas para generar ingresos adicionales. Las mujeres agregan valor a algunos de los alimentos que producen mediante la elaboración de tamales, bollos y otros productos que posteriormente comercializan.
“La prioridad de nosotros es la siembra y la cría de animales”, agrega Idalides sobre la organización.
Actualmente, Agro artesanas de Barú está integrada por alrededor de 18 mujeres y sus familias, quienes producen en sus propios terrenos y, en determinadas ocasiones, reúnen sus productos para comercializarlos colectivamente en su comunidad y en ferias.
- También puede leer: FAO entrega al MIDA kits, equipos y material educativo para combatir el gusano barrenador en Panamá
Sembradora de frutos
Uno de los momentos que Idalides recuerda con mayor satisfacción ocurrió durante la pandemia de COVID-19.
En ese momento, las mujeres de la organización decidieron producir hortalizas en una zona de clima caliente y en condiciones en las que muchos consideraban difícil obtener buenos resultados.
Inesperadamente, cultivaron repollo, lechuga, brócoli y cebolla.
La producción no solo prosperó, sino que permitió apoyar a otras personas en uno de los momentos más complejos de la emergencia sanitaria.
En cuatro ocasiones, las mujeres compartieron parte de sus cosechas con un albergue de personas mayores, en un período en el que las restricciones de movilidad dificultaban el acceso a algunos alimentos.
La experiencia reflejó para Idalides una de las dimensiones fundamentales de la agricultura familiar: producir alimentos no únicamente para generar ingresos o abastecer un hogar, sino también para fortalecer la solidaridad denTro de las comunidades.
Con los años, el liderazgo de Idalides trascendió su comunidad y la provincia de Chiriquí.
Ahora, es presidenta de la Red Panameña de Asociaciones de Mujeres Rurales, una plataforma organizada por el MIDA que, según explica, articula alrededor de 3,000 mujeresorganizadas a nivel nacional.
Desde estos espacios, ha promovido la organización de las productoras, el intercambio de conocimientos, la generación de ingresos y una mayor valoración del aporte de las mujeres a la agricultura y a las economías rurales.
A sus 74 años, considera que una parte fundamental de su trabajo actual consiste en transmitir los conocimientos acumulados durante décadas a las nuevas generaciones.
“Mis conocimientos serán transmitidos también, sin costo alguno, porque para eso estamos: para poder ayudar a todas las mujeres que están empezando ese camino de la agricultura y aquellas que también lo siguen”, afirmó.
El reconocimiento otorgado por la FAO a Idalides Calderón resalta el valor de una trayectoria individual, pero también permite visibilizar el papel que desempeñan las mujeres rurales en la producción de alimentos, la agricultura familiar, la generación de ingresos y el desarrollo de sus comunidades.
“En el campo, en la ruralidad, está el alma de un país, porque de allí se come, de allí se exporta, de allí se vende”, sostiene.
Después de décadas trabajando la tierra, organizando mujeres y compartiendo conocimientos, tampoco contempla abandonar aquello que comenzó siendo una práctica familiar durante su infancia.
“No dejo lo que yo hago, no, jamás. Hasta que Dios me quiera llevar, yo seguiré siendo Idalides Calderón, sembradora de frutos”, subraya.
La historia de Idalides Calderón de González resume precisamente aquello que el Año Internacional de la Agricultora busca poner en primer plano: mujeres que producen alimentos, sostienen a sus familias, generan oportunidades, transmiten conocimientos y contribuyen cada día a transformar los sistemas agroalimentarios y las comunidades rurales.
Información de la FAO
Otras notas que le pueden interesar:
- Temblor en Panamá: Cerca del 80% de las escuelas están listas para volver a clases; confirma Meduca
- La Autoridad de Turismo busca mantener 35 eventos y la llegada de visitantes luego del terremoto
- Temblor en Panamá: Más de 500 médicos voluntarios caminan puerta a puerta para atender a los damnificados