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Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) enfrentan dificultades para acceder a financiamiento, exceso de regulaciones y una caída en el flujo de dinero, factores que, según representantes del sector, están provocando el cierre de negocios y alimentando la informalidad en Panamá.
Alicia Jiménez, de Fedecámaras, advirtió que el sector necesita medidas de corto y cortísimo plazo, además de productos financieros más flexibles que permitan a los empresarios acceder a crédito sin enfrentar requisitos que, en muchos casos, resultan difíciles de cumplir.
Jiménez señaló que, aunque el presupuesto contempla una reducción de 5% en funcionamiento y un aumento de 12% en inversión, el sector empresarial aún arrastra problemas que vienen desde años anteriores y que se profundizaron con la pandemia.
A su juicio, uno de los principales desafíos es que las políticas públicas se han enfocado en el emprendimiento, pero no necesariamente en fortalecer a las empresas que ya están operando y generando empleos.
No hemos atacado de lleno el tejido empresarial que sí está vigente en el país, como son las micro, pequeñas y medianas empresas”, sostuvo.
La representante explicó que estos negocios son fundamentales para la economía nacional, especialmente en comunidades del interior, donde pequeños comercios dependen del movimiento diario de efectivo.
Según los datos mencionados, Panamá mantiene un desempleo de 10.4% y una informalidad laboral cercana al 47%. Jiménez advirtió que esta situación afecta directamente a las mipymes, porque cuando disminuye el dinero circulante, muchos pequeños negocios terminan cerrando.
Otro de los problemas señalados es la cantidad de regulaciones y trámites que enfrentan los pequeños empresarios.
Jiménez afirmó que algunas normas se superponen y terminan generando una carga que puede llevar a empresarios a abandonar la formalidad.
“Todos lo estamos perdiendo”, manifestó al referirse al impacto de la informalidad sobre el empleo, la recaudación tributaria y la seguridad social. A esto se suma la dificultad para conseguir financiamiento.
Aunque existen programas dirigidos a este sector a través de la banca estatal, como la Caja de Ahorros y el Banco Nacional, Jiménez considera que todavía existen parámetros rígidos que dificultan el acceso al crédito.
La empresaria planteó la necesidad de desarrollar productos financieros no tradicionales, con condiciones más flexibles y adaptadas a la realidad de las mipymes.
Según explicó, algunos empresarios cuentan con terrenos y otros activos, pero aun así encuentran dificultades para obtener financiamiento debido a los requisitos y condiciones establecidos por las entidades bancarias.
En ese sentido, Jiménez insistió en que las decisiones para apoyar al sector deben tomarse en el corto plazo.
“Ni una empresa más debe cerrar en este país. Que sea micro, pequeña y mediana. Ni una, ninguna, no pueden cerrar”, afirmó.
También cuestionó que algunos empresarios que buscan formalizarse terminen abandonando esa condición pocos meses después debido a las pérdidas y los costos que deben asumir.
Ante este escenario, FedeCámaras realizará el primer Congreso Mipyme 360: “Transformando desafíos en oportunidad”, que tendrá lugar el 19 de agosto en Santiago de Veraguas, en el Hotel Mykonos.
El encuentro abordará temas relacionados con talento, sostenibilidad y liderazgo empresarial, además de ofrecer herramientas para que los empresarios puedan enfrentar los principales desafíos del sector.
Jiménez adelantó que al cierre del congreso las 16 cámaras que integran FedeCámaras presentarán un manifiesto con una hoja de ruta y propuestas que consideran necesarias para el sector empresarial.
La representante reiteró que, mientras las medidas macroeconómicas pueden generar resultados a mediano y largo plazo, las mipymes necesitan decisiones inmediatas para evitar el cierre de más negocios.