Piden que Panamá defina políticas públicas que promuevan la salud y prevengan enfermedades

Jugos y frutas naturales entre los alimentos saludables
Jugos y frutas naturales entre los alimentos saludables / TVN Noticias

La ausencia de políticas de salud pública conducen a la población a adquirir enfermedades relacionadas a la mala alimentación, falta de actividad física y malos hábitos como el tabaquismo.

Según la Fundación Panamá Saludable, de las 10 primeras causas de muerte, ocho están relacionas a factores de riesgo conductuales como dieta no saludable, sedentarismo y tabaquismo. Casi que el 40% de nuestros niños menores de nueve años y más del 60% de los adultos padece sobrepeso u obesidad.

Lo que significa que más del 49% de las muertes anuales se deban a enfermedades prevenibles como las crónicas no transmisibles (ECNT).

“Ayer más niños se sumaron a nuestras estadísticas de sobrepeso y obesidad, hoy esos niños que ahora son adolescentes o adultos jóvenes empezaron a presentar perfiles sanguíneos alterados o insuficiencias orgánicas y mañana a sus 40 años serán los pacientes con enfermedades crónicas no transmisibles para los que no alcanzan los medicamentos, los que presentan complicaciones a sus enfermedades mal tratadas, a los que se debe pensionar y retirar de la población productiva, los que padecen de aislamiento social por sus afecciones, los que no tienen calidad de vida, los que sufren, los que mueren antes del promedio de vida”, indica la fundación en un comunicado.

Sostiene que este ciclo caótico y que es nuestro diario vivir en Panamá, se rompe con acciones que promuevan la salud y prevengan las enfermedades.

Promoción de la salud es abordar al individuo antes de que se le presente el factor de riesgo, o sea, educar en salud a nuestros niños entre los 2 y 7 años de edad, de manera tal que, en su adolescencia o adultez joven, cuando se les presente el factor de riesgo, este individuo tenga el criterio para elegir bien, elegir por su salud y su bienestar.

Pero estas acciones no sólo van dirigidas a la actuación personal, para garantizar su éxito se debe moldear el ambiente donde se desarrolla ese individuo a través de políticas públicas que promuevan el acceso a hábitos saludables, regule la publicidad y el mercadeo dañino a la salud y garantice el espacio físico para practicar esos hábitos saludables que harán la diferencia y que les darán calidad de vida a cada panameño.

Alega la fundación que, el enfoque de promoción de la salud como política de Estado es un tema que Panamá ha olvidado en sus agendas de gobiernos y que nos mantiene en un ciclo de enfermedad y sin calidad de vida, cada año el escenario desalentador se repite.

Proponen que la solución está en enfocar a la promoción de la salud como política de Estado, abordando el problema desde tres áreas:

Políticas Públicas

Destacan que se necesitan regulaciones para disminuir el acceso y elección de productos no saludables como: el etiquetado nutricional; el reporte de nutrientes críticos, aumentar a 20% el impuesto al consumo de bebidas azucaradas y ampliar esta medida a los de alto contenido en grasas saturadas y sodio; y controlar la publicidad en medios masivos de comunicación.

Además, hacer accesible la comida saludable a través de programas de incentivos a los productores o vendedores de alimentos saludables y crear espacios para el recreo y la práctica de ejercicio físico en cada corregimiento del país; aprovechar las instalaciones de salud como gimnasios; y programas de incentivos fiscales a las empresas que ofrezcan estos ambientes.

Educación

En cuanto a educación, la fundación señala que es necesario promover la adopción de estilos de vida saludable a través de la inclusión en el currículum educativa de la materia de Educación para la salud; diseñar un plan de capacitación para el funcionario público; motivar a la empresa privada a desarrollar programas de capacitación; y desarrollar campañas publicitarias constantes en el tiempo que los promuevan.

Participación social en salud

En este punto resaltan la integración de los agentes sociales en la toma de decisiones, promover un programa de incentivo económico a los actores sociales claves, empoderar a los individuos sobre su salud y la de su comunidad.

Salud es sinónimo de felicidad, objetivo que toda persona desea alcanzar, indiferente de la edad, sexo, credo, posición política, etnia o religión. Es por eso que todas las políticas públicas deben ir enfocadas en alcanzar ese ideal.

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