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Estados Unidos/Costa de Marfil y Noruega abren este martes una de las eliminatorias más igualadas de los dieciseisavos de final del Mundial 2026. El encuentro, que se disputa en el Estadio Dallas, enfrenta a dos selecciones que terminaron segundas en sus respectivos grupos y que llegan convencidas de que pueden convertirse en una de las sorpresas del torneo. El vencedor se medirá a Brasil en los octavos de final.
Los marfileños, dirigidos por Emerse Faé, han firmado la mejor fase de grupos de su historia en una Copa del Mundo. Tras imponerse a Ecuador, competir de tú a tú frente a Alemania y cerrar la clasificación con un triunfo ante Curazao, los "Elefantes" alcanzan por primera vez una ronda eliminatoria mundialista. La velocidad de Amad Diallo y el desequilibrio de Yan Diomande, junto a la experiencia de Franck Kessié en la medular, constituyen las principales armas de una selección que ha crecido partido a partido.
Enfrente estará una Noruega que ha confirmado el regreso de una generación que llevaba años prometiendo grandes resultados. Los nórdicos superaron la fase de grupos gracias a sus victorias sobre Irak y Senegal, antes de caer ante Francia en un encuentro en el que reservaron efectivos pensando en este cruce. La gran referencia ofensiva vuelve a ser Erling Haaland, autor de cuatro goles en el torneo, bien acompañado por Martin Ødegaard, Alexander Sørloth y Antonio Nusa.
Sobre el papel, el choque enfrenta dos estilos muy distintos. Costa de Marfil buscará imponer su potencia física, las transiciones rápidas y el desborde por las bandas, mientras que Noruega intentará monopolizar la posesión a través de Ødegaard para abastecer a un Haaland que atraviesa un excelente momento de forma. La capacidad de los africanos para contener al delantero del Manchester City y la eficacia de los escandinavos para frenar las carreras de Diallo pueden marcar el desenlace.
También será un duelo inédito. Nunca antes Costa de Marfil y Noruega se habían enfrentado en partido oficial, un ingrediente más para una eliminatoria que promete máxima igualdad y en la que cualquier detalle puede resultar decisivo.