La fiebre del fútbol crece en Nueva York, pero las canchas no alcanzan

Aunque Central Park cuenta con varias canchas de césped natural, en el resto de la ciudad predominan los campos de césped sintético y de cemento, cuya disponibilidad es limitada.

Cancha de fútbol / Pexels
AFP
10 de julio 2026 - 07:17

El Mundial de 2026 ha impulsado el creciente interés por el fútbol en Estados Unidos, pero también ha dejado al descubierto la escasez de canchas en ciudades como Nueva York, donde jugadores habituales y nuevos aficionados enfrentan dificultades para encontrar espacios donde practicar.

Durante el torneo, el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, aficionado al fútbol e hincha del Arsenal, anunció la apertura de cinco canchas gratuitas, iluminadas y disponibles durante toda la noche en distintos barrios de la ciudad.

Sin embargo, una vez finalice el Mundial y la actividad de la FIFA abandone la ciudad, los neoyorquinos volverán a enfrentar la falta de espacios para mantener viva su pasión por este deporte.

"Encontrar una cancha disponible a una hora conveniente puede ser extremadamente complicado. Tratamos de jugar temprano por la mañana o tarde por la noche para evitar los horarios de las ligas amateurs", explicó Scott Benson, de 29 años, jugador aficionado y diseñador de sitios web.

Aunque Central Park cuenta con varias canchas de césped natural, en el resto de la ciudad predominan los campos de césped sintético y de cemento, cuya disponibilidad es limitada.

Además, muchos de estos espacios requieren permisos, que suelen ser reservados rápidamente por las ligas locales.

Los latinos y su pasión futbolera

Ante la falta de terrenos disponibles, algunas canchas han sido construidas dentro de antiguos almacenes industriales, como el complejo deportivo privado Socceroof, en Brooklyn, ubicado entre una vía rápida y una casa de empeños.

Cada semana, cientos de futbolistas aficionados del barrio de Crown Heights, muchos de ellos procedentes de América Latina y el Caribe, se reúnen para jugar en las canchas sintéticas del recinto, una de las pocas alternativas disponibles en la zona.

Lucas Matuszewski, responsable del complejo, considera que estas instalaciones cumplen un papel fundamental para la comunidad inmigrante.

"Estamos en una especie de cruce para estas comunidades, y podemos ofrecer un espacio cubierto a estas personas que llegan a Nueva York, se instalan en Crown Heights y buscan un pedacito de su país", afirmó.

Algunos aficionados, sin embargo, lamentan la escasez de canchas de césped natural, al considerar que ofrecen una experiencia de juego muy distinta a la de las superficies sintéticas o de cemento.

"Unas cuantas canchas de césped natural serían bienvenidas. Dicho esto, las pocas veces que he jugado sobre césped, la cancha solía estar muy llena de baches y dura", comentó Scott Benson.

"Sería estupendo si además estuvieran bien cuidadas... pero lo más importante sigue siendo aumentar el número total de canchas donde se puede jugar", agregó.

Soñando con ser Mbappé

Recientemente fueron inauguradas cuatro nuevas canchas sintéticas en una isla cercana a Manhattan, con una inversión cercana a cinco millones de dólares.

Además, la New York City Soccer Initiative, una alianza entre la ciudad, el club New York City FC y patrocinadores privados, construye 26 minicanchas en escuelas locales para ampliar el acceso al deporte.

La demanda por estos espacios podría seguir creciendo. El entrenador Kemar Darby, de 26 años y originario de Jamaica, asegura que el entusiasmo de los niños por el fútbol se ha intensificado gracias al Mundial y al impacto de figuras como los franceses Kylian Mbappé y Désiré Doué.

"Los niños están muy involucrados" con el Mundial, señaló Darby, quien destacó la importancia de ofrecerles lugares adecuados para practicar.

"Se trata simplemente de dar a los niños la posibilidad de jugar y disfrutar de este deporte como es debido. Ver sus progresos, semana tras semana, es una felicidad", concluyó.

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