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Ping-pong, videojuegos, cartas y hasta un simulador de Fórmula 1. Así combate la selección de Brasil la ansiedad y la presión antes de su debut en el Mundial 2026.
Los dirigidos por Carlo Ancelotti han encontrado en estas actividades una fórmula para relajarse durante la concentración en Estados Unidos, donde cargan con la enorme responsabilidad de devolverle a Brasil un título mundial que se le escapa desde 2002.
La Canarinha tiene su base de operaciones en el exclusivo The Ridge Hotel, ubicado en Basking Ridge, Nueva Jersey, donde espera permanecer durante gran parte de la competición.
Su primer desafío llegará este sábado en East Rutherford frente a Marruecos, selección liderada por Achraf Hakimi, semifinalista en Catar 2022 y actual campeona de África.
Tras cada jornada de entrenamiento, los futbolistas aprovechan el tiempo libre para participar en diversas actividades recreativas.
"Cuando volvemos al hotel y terminamos de comer, algunos se van directamente a jugar a los videojuegos, otros al truco. Incluso tenemos un simulador de Fórmula 1 allí. Y también hay un torneo de ping-pong en marcha", explicó el delantero Raphinha durante una conferencia de prensa.
La Confederación Brasileña de Fútbol acondicionó una sala especial de entretenimiento para la plantilla, equipada con simuladores, videojuegos, futbolito y otros espacios de recreación.
Según una fuente de la federación consultada por la AFP, los partidos de truco suelen estar acompañados de risas y gritos entre los jugadores.
Entre los integrantes del plantel, uno de los más destacados en el popular videojuego Counter-Strike es el mediocampista Casemiro, uno de los capitanes de la selección.
Mientras algunos jugadores optan por las actividades recreativas, otros aprovechan las tardes y noches para realizar sesiones de fisioterapia y recuperación física.
"Cada uno lleva una rutina un poco diferente", explicó Raphinha.
Los jugadores tienen acceso libre a sus teléfonos móviles y redes sociales durante la concentración, aunque en muchos casos sus perfiles son administrados por asesores de comunicación.
Los futbolistas más experimentados han recomendado a los jóvenes limitar el tiempo que pasan en internet para evitar que las críticas o comentarios externos afecten su rendimiento durante el torneo.
"Intentan que usen menos las redes sociales, incluso para que no se creen expectativas ni se frustren por lo que se dice. Intentamos aislarnos de lo que viene de fuera", señaló el atacante del FC Barcelona.
Por instrucciones de Carlo Ancelotti, los jugadores no pueden recibir visitas de familiares o amigos durante los periodos de concentración, excepto en los días libres establecidos por el cuerpo técnico.
Una vez iniciado el Mundial, esos permisos se otorgarán normalmente al día siguiente de cada partido.
Los futbolistas podrán salir del hotel, aunque deberán regresar dentro del horario fijado por la comisión técnica.
La dinámica no es nueva para el fútbol brasileño.
El exmediocampista Zinho, campeón mundial en Estados Unidos 1994, aseguró que aquella generación también recurría a actividades similares para mantenerse relajada.
"No teníamos internet ni celular, pero nos dedicábamos a bromear, a jugar ping-pong, juegos de cartas y ver películas. Eran otro tipo de opciones, era mejor", comentó el exjugador, hoy analista deportivo.
The Ridge Hotel, un complejo de lujo de 6.400 metros cuadrados y 173 habitaciones, fue reservado exclusivamente para la delegación brasileña.
El lugar ha sido decorado con los colores amarillo, verde y azul de la bandera brasileña, además de imágenes motivacionales para los jugadores.
En algunas paredes aparece el tradicional canario, símbolo de la Canarinha, acompañado de mensajes como:
"El hotel ofrece privacidad y toda la comodidad para una preparación tranquila", afirmó Ancelotti cuando eligió el lugar como sede de concentración.
El complejo permanece bajo estrictas medidas de seguridad, con presencia policial permanente tanto en los accesos como en las zonas aledañas.
Mientras el Mundial avanza, Brasil busca encontrar el equilibrio entre la diversión y la concentración para perseguir un objetivo que obsesiona a todo el país: conquistar la ansiada sexta estrella mundialista.