Carmen de la Guardia Abadía y sus cuentos atesorados por tres décadas

Cultura en Panamá

Carmen de la Guardia Abadía comparte cómo una serie de historias que empezó a escribir en los años 90, sin mayores pretensiones, se han convertido hoy en un libro de vivencias que retratan al Panamá de antaño.

Carmen de la Guardia Abadía (der) durante la presentación de su libro.
Carmen de la Guardia Abadía (der) durante la presentación de su libro. / Cortesía.
Helkin Guevara - Corresponsal digital
29 de mayo 2022 - 08:26

Ciudad de Panamá/¿Cuándo es demasiado tarde para escribir y compartir un libro? Nunca lo es, si nos ceñimos a la experiencia de Carmen de la Guardia Abadía, quien acaba de publicar Sola en Bella Vista y otros cuentos, una colección de historias gestadas y atesoradas durante unos 30 años, todas impregnadas con vivencias que abarcan buena parte de sus 87 años.

Hija de un tiempo muy distinto al que hoy discurre entre pandemia, digitalización y redes sociales, Carmen de la Guardia Abadía sintetiza en contenido de su obra así: "Quien lea el libro, va a encontrar cuentos de otro Panamá, un Panamá que se aleja o que ya no existe".

Son 15 relatos inspirados en anécdotas personales, decíamos, escritos con paciencia, igual que sus personajes y las metáforas, juegos de palabras que la escritora emplea para contar más detalles de su libro:

Describa el proceso que experimentó entre la escritura de los cuentos y la publicación del libro

Me demoré 30 años en publicar, porque tardé en empezar a escribir. Tuve siete hijos, el primero a los 18 años y me dediqué a ellos. No obstante, siempre mantuve interés por la lectura. Yo todo lo que no entiendo lo busco en un libro o diccionario, y cuando buscas algo, aprendes cinco cosas más en el camino. Y ahora con iPad en mano, es más fácil, una cosa maravillosa. Antes, durante mis estudios escolares en Estados Unidos, mis lecturas eran naturalmente en inglés, y cuando llegué a Panamá empecé a ir conociendo la literatura en español. Más adelante, entre 1990 y 1991, escribí unas líneas para explicarle algo a una de mis hijas y cuando terminé, Julieta, otra de mis hijas, me dijo: 'mamá, esto es un poema, hay un concurso, lo voy a meter'. El poema se llama Paradoja y la escritora Elsie Alvarado de Ricord, jurado del concurso, me otorgó el segundo premio; entonces, comencé a leer más en español y a buscar todo lo que valiera la pena leer, hasta que unos años después encontré al profesor Enrique Jaramillo Levi, quien ya organizaba talleres de creación literaria. Yo pertenezco a la primera generación del Diplomado de Creación Literaria de la Universidad Tecnológica de Panamá en 2001.

¿Porqué la tardanza de 30 años en publicar?

Yo fui escribiendo sin prisa, porque me gustaba, solo por eso, nunca pensando en publicar. Jaramillo Levi me decía: 'deme ese cuento para publicarlo en la revista Maga', pero yo no lo hacía por respeto a la literatura, que es un arte y hay que respetarlo, no tengo escuela, solo los pedacitos de literatura que tomaba de las lecturas que hacía. No publicaba, porque era algo que hacía para mí, y también por temor, pensar en publicar era como pensar en mandar a mis hijos a la guerra y temer que algo les pasara. Tenía miedo. Y gracias a Dios que no los publiqué, porque mis cuentos han evolucionado, los fui corrigiendo, cambiando, acomodando; limpié el texto por mucho tiempo, 30 años. Finalmente, llegó la pandemia, hicimos limpieza para desechar todo lo que no servía y fui encontrando mis viejos escritos y se concretó la idea de juntarlos en un libro. Mis hijas me ayudaron en todo el proceso de publicación. Ellas armaron todo.

El libro estará pronto disponible en las librerías de Panamá.
El libro estará pronto disponible en las librerías de Panamá. / Helkin Guevara

¿Hay algún elemento que una los cuentos?

Los cuentos tienen a Panamá como denominador común.

¿Cómo escogió los epígrafes que aparecen en el libro?

Cuando tú lees un epígrafe, debe tener un significado profundo sobre la historia que se abordará. Hay uno de Robert Frost, sobre elegir el camino menos recorrido, y otro de Antonio Machado que habla de que todos hacemos nuestro propio camino. La permanencia de un escrito radica en que cuando lo leíste, supiste que no los ibas a olvidar. Esos epígrafes están conmigo desde que tenía 17 años, cuando leí los primeros de ellos siendo una estudiante en Estados Unidos.

¿Cuáles son sus escritores preferidos?

Ya mencioné a algunos, como Robert Frost o Antonio Machado. También están Alejo Carpentier, Javier Marías, Albert Camus, Jaime Gil de Biedma. He ido recogiendo literatura como un chiquillo cuando rompen una piñata y trata de agarrar lo que pueda.

¿Quedó material para un próximo libro?

Pienso que si llego a publicar algo más, sería en otro género, pero lo estoy evaluando, porque a mi meritoria edad, me toma mucho tiempo escribir. Menos en esas computadoras (ríe, distendida). Mi hija Julieta [de Diego de Fábrega] escribe a chorros, en 5 minutos, yo escribo como gotera (más risas).

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