Blake Lively pierde fuerza contra Justin Baldoni: juez elimina acusaciones

La disputa judicial entre los actores ha dado un giro decisivo a pocas semanas del inicio del juicio previsto en Nueva York.

Justin Baldoni y Blake Lively / AFP

Un juez federal desestimó 10 de los 13 cargos presentados por la actriz, debilitando significativamente su posición legal en uno de los casos más mediáticos recientes dentro de la industria del entretenimiento.

El fallo, emitido por el juez Lewis Liman, representa un punto de inflexión en la demanda derivada del rodaje de Romper el círculo. La resolución, de más de 150 páginas, concluye que varias de las bases legales utilizadas por la actriz no cumplen con los requisitos necesarios para sostener las acusaciones, incluyendo las relacionadas con acoso sexual y discriminación por peso.

De las 13 reclamaciones iniciales, solo tres continúan vigentes: incumplimiento de contrato, represalia y complicidad en represalia. Este escenario redefine por completo la estrategia legal de la actriz de cara al juicio, previsto para el 18 de mayo, y reduce el alcance de las acusaciones que serán evaluadas por un jurado.

Uno de los elementos clave en la decisión judicial fue la invalidez de los acuerdos contractuales citados por la defensa de Lively. El juez determinó que el denominado Actor Loanout Agreement (ALA), que supuestamente regulaba aspectos como el comportamiento en el set, no tenía validez legal. En palabras del magistrado, el documento “no es ni ha sido nunca un contrato válidamente formado y vinculante”, debido a que nunca fue firmado por las partes involucradas.

Otro aspecto determinante fue la clasificación laboral de la actriz dentro de la producción. El tribunal concluyó que Blake Lively actuó como contratista independiente, y no como empleada, lo que limita la aplicación de normativas como la Ley de Derechos Civiles de 1964. Esta interpretación impide que varias de sus acusaciones prosperen bajo el marco legal que regula la discriminación en el ámbito laboral.

Para sustentar esta decisión, el juez destacó el nivel de control creativo que Lively ejerció durante la producción. Entre otros aspectos, se señala que participó activamente en la selección musical, supervisó escenas, intervino en el guion e incluso tuvo injerencia en decisiones logísticas y de personal. Estos elementos, según el tribunal, refuerzan su rol como figura independiente dentro del proyecto.

En relación con las acusaciones de “fat-shaming”, el fallo también fue claro al descartar su viabilidad. El juez sostuvo que la conducta descrita “no puede considerarse razonablemente como una expresión de hostilidad hacia Lively como mujer o hacia las mujeres en general”. Esta conclusión se apoyó, en parte, en declaraciones previas de la propia actriz, quien habría reconocido que alcanzar una determinada apariencia física era parte del trabajo asumido.

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Asimismo, el tribunal abordó una de las escenas más polémicas del caso, en la que Lively acusó a Baldoni de realizar acciones no previstas en el guion. Según el juez, dichas acciones deben interpretarse dentro del contexto creativo del proyecto. En ese sentido, señaló que la conducta “estaba dirigida al personaje de Lively y no a Lively en sí misma”, y subrayó la importancia de permitir cierto margen artístico en el desarrollo de las escenas.

A pesar de este revés, no todas las puertas están cerradas para la actriz. El juez permitió que las reclamaciones por represalia avancen, argumentando que “un jurado razonable podría determinar que Lively también experimentó genuinamente lo ocurrido en el set como discriminatorio”. Este punto será central en el juicio, ya que podría redefinir la narrativa del caso.

Las reacciones de ambas partes no se hicieron esperar. El equipo legal de Justin Baldoni celebró la decisión, afirmando que el fallo reduce significativamente el caso y expresando confianza en su defensa. Por otro lado, los representantes de Blake Lively insistieron en que la esencia de la demanda se mantiene intacta, enfocándose en lo que consideran una campaña de represalias en su contra.

El caso, que se remonta a diciembre de 2024, ha captado la atención pública no solo por las figuras involucradas, sino también por las implicaciones que podría tener en la industria audiovisual. Con una recaudación de cientos de millones de dólares, Romper el círculo se convirtió en un éxito comercial, pero ahora su legado enfrenta un complejo capítulo legal que aún está lejos de resolverse.

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