El Chapo Guzmán: Héctor Kotsifakis revela cómo lo interpretó sin recurrir a la imitación

Héctor Kotsifakis asumió uno de los desafíos más complejos de su trayectoria al interpretar a Joaquín “El Chapo” Guzmán en La captura.

El Chapo Guzman. / AFP

Lejos de construir al personaje mediante gestos reconocibles o una transformación física evidente, el actor mexicano decidió concentrarse en las motivaciones, contradicciones y circunstancias que rodearon al narcotraficante.

La producción representó además su primer acercamiento a una figura real. “No me había tocado hacer un personaje de la vida real”, explica Kotsifakis. Desde el comienzo estableció una regla para evitar que su interpretación terminara convertida en una simple reproducción de imágenes conocidas: “Algo que me propuse desde el inicio es no ponerme a hacer una imitación física. No me importa si me parezco o no a otras imágenes que el colectivo pueda tener de él, sino encontrar todo lo que no se ha hablado”.

Ese planteamiento llevó al intérprete a explorar la dimensión humana detrás de las decisiones del personaje. Kotsifakis buscó comprender el entorno y las motivaciones que pudieron conducirlo hacia situaciones extremas, sin convertir el relato en una representación basada únicamente en el impacto criminal. “Es un ser humano que se metió en un trabajo que lo llevó a ciertas situaciones. Si lo ves desde fuera, puedes decir ‘es brutal’, pero esas capacidades el ser humano las tiene; todos somos capaces, tan destructivos como luminosos”, sostiene.

La construcción adquirió una dificultad adicional porque La captura no está centrada exclusivamente en Guzmán. Su presencia debía sentirse sin desplazar el eje narrativo de la película. Para conseguirlo, Kotsifakis recurrió a una actuación contenida, capaz de transmitir tensión mediante pequeños detalles y silencios.

“Era un reto interesante porque, como la película no trata de él, tenía que sostener al personaje con esa fuerza. Hacerlo para luego deshacerlo, para que lo que queden sean cositas muy sutiles en las que el espectador sienta esa intimidad, sienta el miedo de estar al lado de alguien así, sin que tengas que hacer nada”, detalla.

Te puede interesar: Mariah Carey relanza 'Glitter' a 25 años y revive historia que lo vinculó con el 11 de septiembre

Te puede interesar: Matt Damon alerta sobre los riesgos de la IA y pide 'poner a los robots en orden'

El actor describe ese ejercicio como “tener un freno de mano”, una forma de controlar la energía interpretativa para evitar que el personaje dominara cada escena. El acompañamiento del director también resultó fundamental. “Tenemos un entendimiento y una conexión maravillosa; con dos películas que hemos hecho nos hallamos, le entiendo, me entiende, comparamos propuestas y nos divertimos. Eso facilita mucho las cosas como actor”, comenta.

Para Kotsifakis, asumir riesgos constituye una parte esencial del crecimiento profesional. Considera que repetir fórmulas conocidas puede limitar la evolución de cualquier intérprete. “Si tú mismo no te propones ir más allá o arriesgarte más, se puede volver aburrido. Hay que tener mucho valor para arriesgarlo en cada ocasión. No importa si el resultado es malo; estás experimentando y tratando de seguir aprendiendo”, asegura.

Su carrera también está marcada por la perseverancia. Antes de consolidarse como actor, realizó distintos trabajos para sostenerse mientras estudiaba, entre ellos empleos como mesero y una experiencia peculiar vendiendo nata en un semáforo mientras llevaba un disfraz de menonita. “Gracias a la vida nunca estuve en un momento tan difícil, pero sí aprendí a sobrevivir trabajando de cualquier otra cosa. Siempre va a haber posibilidades para que uno siga y persiga su sueño, pero se necesita mucha necedad, constancia y, sobre todo, pasión. Si no hay pasión, no hay manera”, sentencia.

A quienes comienzan en la profesión les recomienda mantener abiertas distintas posibilidades. “Hay miles de rutas. A veces no llegas a Roma, sino a otro lado, pero hay que estar despierto a las oportunidades. Si una puerta está abierta, hay que entrar a ver qué hay, aunque no sea la que esperabas. No porque no sea el camino que siguió alguien a quien admiras significa que no sea el tuyo”, reflexiona.

El proyecto también permitió a Kotsifakis compartir escenas con Noé Hernández y Poncho Herrera. Sobre sus compañeros, destaca especialmente la confianza construida durante el rodaje y el descubrimiento profesional que significó trabajar con Herrera. “A Noé lo conozco desde hace muchísimo tiempo, desde El infierno que trabajamos juntos, nos hemos hecho amigos y nos respetamos mucho; y a Poncho lo conozco en lo personal, pero no había trabajado con él y qué gran descubrimiento, es un ser fantástico, muy generoso en el set, gran compañero, un actor muy comprometido...”, concluye.

Temas relacionados

Si te lo perdiste
Lo último