Valentina
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Pese a haber alcanzado reconocimiento global por sus icónicos papeles en producciones vinculadas al universo vampírico, la pareja enfrentó un escenario económico adverso que permaneció alejado del foco mediático durante años.
Ian Somerhalder, recordado por su interpretación de Damon Salvatore en The Vampire Diaries, habló abiertamente sobre esta situación el pasado 28 de abril durante su participación en el Beverage Forum en Manhattan Beach, California. En entrevista con E! News, explicó que el origen del problema estuvo ligado a una inversión empresarial que no prosperó como esperaba. En sus declaraciones, afirmó: “Dejé una carrera increíblemente lucrativa en la televisión tras una turbulencia financiera provocada por construir un negocio que no se estableció correctamente. Y debido a un fraude, eso puso a mi esposa y a mí en un hoyo de ocho cifras”, haciendo referencia a una deuda que supera los diez millones de dólares.
El proyecto empresarial, enfocado en el sector de la energía limpia, coincidió con las últimas etapas de su participación en la serie que lo consolidó como figura internacional. Según explicó el propio actor en publicaciones previas, respaldó la iniciativa con importantes garantías financieras personales, lo que incrementó el riesgo de la operación. La situación se agravó por factores simultáneos, entre ellos irregularidades internas, problemas con clientes estratégicos y el impacto del colapso temporal de la industria del petróleo y el gas. El resultado fue contundente, como él mismo resumió: “Todo se vino abajo”.
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Con el paso del tiempo, Somerhalder ha reconocido que subestimó las implicaciones de ese movimiento empresarial. En retrospectiva, admitió: “Podría haberme retirado [tranquilamente] gracias a uno de los programas de televisión más grandes del mundo, en lugar de estar fundando empresas que posiblemente nunca me iban a pagar”, una reflexión que evidencia el costo de aquella decisión.
En medio de este escenario, el papel de Nikki Reed resultó determinante. La actriz y empresaria asumió un rol activo en la gestión de la crisis, liderando negociaciones clave para reducir la carga financiera. El propio Somerhalder destacó su intervención al señalar: “Ocho cifras es un hoyo difícil del que salir. Pero Nikki y yo lo logramos. Ella realmente nos sacó adelante con negociaciones, pero vendimos casas, pinturas, autos, relojes, todo”, detallando el alcance de las medidas adoptadas.
El actor ya había expresado públicamente su reconocimiento hacia Reed en una publicación anterior, donde describió el proceso vivido con un tono profundamente personal. En ese mensaje, afirmó: “Esta mujer decidió que no quería ver a su esposo arruinar su cuerpo, mente y espíritu, y se arremangó y se metió en las trincheras armando un equipo para llegar a la mesa de negociación y encontrar una salida. Dedicó su vida a sacarme de ese lío y casi la mata en el proceso. Estoy donde estoy gracias a esta mujer”, resaltando el impacto de su apoyo.
La crisis también marcó un punto de inflexión en la carrera del actor. Tras la cancelación de V Wars en 2020, su último proyecto televisivo, Somerhalder decidió alejarse de la actuación. Desde entonces, ha enfocado su trayectoria hacia el ámbito empresarial, consolidando una nueva etapa profesional.
Entre sus iniciativas destaca la cofundación de Brother’s Bond Bourbon, un proyecto desarrollado junto a Paul Wesley, su excompañero de reparto. Esta marca se ha convertido en uno de sus emprendimientos más exitosos, reflejando su transición hacia los negocios.
En el plano personal, la pareja ha fortalecido su vida familiar mientras redefine sus prioridades. Recientemente celebraron más de una década de matrimonio y continúan desarrollando proyectos en conjunto. Somerhalder también ha explorado nuevos intereses, como su formación para convertirse en piloto, una actividad que, según ha compartido, le ha permitido adoptar una perspectiva distinta sobre la planificación y el riesgo.
Como conclusión de su experiencia, el actor compartió una reflexión dirigida a quienes consideran emprender en pareja: “Que sea divertido. Recuerden, se supone que debe ser divertido. Encuentren la belleza en todo”, una visión que sintetiza el aprendizaje derivado de uno de los momentos más desafiantes de su vida.