Robert Duvall: Fortuna, ética y legado humanitario del ícono de Hollywood

La carrera de Robert Duvall, que culminó con su fallecimiento el 15 de febrero de 2026.

El actor Robert Duvall. / AFP

El actor Robert Duvall dejó un patrimonio estimado en USD 50 millones, fruto de décadas de trabajo constante, elecciones estratégicas y un compromiso inquebrantable con la integridad artística. Su vida profesional se caracterizó por la búsqueda de roles significativos y por defender principios éticos incluso frente a la tentación de sumas millonarias, lo que lo convirtió en una de las figuras más respetadas de Hollywood.

Duvall construyó su fortuna gracias a una combinación de papeles emblemáticos y negociaciones inteligentes. Un ejemplo paradigmático ocurrió durante la saga de El Padrino. En la primera entrega, estrenada en 1972, percibió USD 36.000, superando ligeramente a Al Pacino. Para la segunda parte, su remuneración aumentó a USD 500.000, reflejo de la creciente relevancia de su personaje y de su prestigio en la industria.

Sin embargo, al considerar su participación en El Padrino III, Duvall rechazó la oferta de USD 1 millón, mucho menor que los USD 5 millones ofrecidos a Pacino, declarando en 2004 en el programa estadounidense 60 Minutes: Si le pagaban a Pacino el doble de lo que me pagaban a mí, estaba bien, pero no tres o cuatro veces más, que fue lo que hicieron”. Esta decisión subraya su compromiso con la equidad salarial y la valoración de su propio trabajo.

El Oscar al Mejor Actor que recibió en 1983 por Tender Mercies potenció su carrera, otorgándole mayor libertad para elegir proyectos y contratos más favorables. Su interpretación de Mac Sledge, un cantante de country en busca de redención, consolidó su reputación por la intensidad y autenticidad de sus actuaciones.

Duvall también supo administrar sus ingresos con visión a largo plazo. Entre sus propiedades más destacadas se encuentra Byrnley Farm, una finca de estilo georgiano de más de 145 hectáreas en el condado de Fauquier, Virginia, adquirida en 1994. La propiedad, que funcionó como refugio personal y escenario de algunas producciones independientes, simbolizó estabilidad tras décadas de vida itinerante en la industria cinematográfica.

Con más de 250 años de historia, la finca fue testigo de celebraciones familiares y de la búsqueda de control creativo de Duvall frente a los grandes estudios, demostrando su enfoque en proyectos de calidad y significado personal.

En el plano personal, Duvall contrajo matrimonio en cuatro ocasiones, siendo su última esposa la argentina Luciana Pedraza. Juntos fundaron en 2001 el Robert Duvall Children’s Fund, destinado a apoyar a niños y familias en situación vulnerable en el norte de Argentina, con énfasis en educación y salud. Además, colaboraron con Pro Mujer, organización enfocada en el empoderamiento femenino en América Latina.

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Pedraza, nieta de la pionera de la aviación Susana Ferrari Billinghurst, aportó al matrimonio una perspectiva humanitaria que Duvall adoptó plenamente, viajando frecuentemente a Argentina para supervisar proyectos y participar en actividades solidarias.

Más allá de sus finanzas, Robert Duvall es recordado por su ética de trabajo, versatilidad y la riqueza de su filmografía. Participó en clásicos como Apocalypse Now, donde su teniente coronel Kilgore pronunció la célebre frase: Me encanta el olor a napalm por la mañana”. También destacó en la miniserie Lonesome Dove y en proyectos independientes que impulsó como director y productor.

A lo largo de siete décadas, Duvall acumuló premios Oscar, Emmy y reconocimientos críticos, siendo comparado por especialistas y colegas con figuras legendarias como Laurence Olivier. Su fortuna de USD 50 millones, si bien significativa, es solo un reflejo de su compromiso con la excelencia y de una carrera construida sobre principios, creatividad y humanidad.

En definitiva, la herencia de Robert Duvall no se limita a bienes materiales: su legado combina disciplina profesional, sensibilidad social y la capacidad de transformar cada personaje en un ícono del cine mundial.

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