La historia de la antropóloga que sobrevivió al brutal ataque de un oso

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Imagen ilustrativa / Pixabay (imagen de milesz)
Ana Carolina Barsallo
19 de noviembre 2021 - 06:00

Mientras se encontraba realizado un trabajo de campo en la Península de Kamchatka, Rusia, una joven francesa de 29 años fue atacada por un oso que se abalanzó sobre su rostro para morderla brutalmente. Gracias a la piqueta que tenía en su mano, logró herir y ahuyentar al animal, y lograr contar esta historia de supervivencia.

Natassja Martin, Doctora en antropología, tenía 29 años cuando se encontraba en un pueblo de cazadores y pescadores en Siberia Oriental. Mientras bajaba un glaciar, en un terreno sin árboles pero con mucha brisa, a dos metros de ella se encontró con un oso pardo de Kamchatka que la miraba atento con sus grandes ojos amarillos, y sin dudarlo se abalanzó sobre Natassja, atacando su cabeza rápidamente.

"Yo nunca perdí la conciencia, ni cuando me mordía la cara. Veía el interior de su boca, lo sentía todo, su aliento cargado, pensaba que moriría, pero no paso" le dijo en una entrevista al diario El País.

En un intento de defenderse, golpeó al animal con su piolet, una herramienta de montañismo, a un costado de su inmenso cuerpo, logrando que se marchara, aunque se llevó con él un trozo de mandíbula de la chica, tres dientes, además de romperle el hueso cigomático, que es un hueso corto del rosto ubicado en la parte externa del rostro que conforma el pómulo.

Ante esta osadía de vida o muerte, la mujer de origen francés escribió un libro titulado ' Creer en las fieras' donde habla sobre la relación de los humanos con los animales. El libro inicia con ella y "el rostro tumefacto y desgarrado" mientras esperaba ser rescatada por el helicóptero ruso que logró llamar con su teléfono.

"Si, claro, pero era curiosamente soportable; hay algo en el cerebro que apaga parte del dolor cuando es demasiado intenso", respondió cuando le preguntaron si sentía dolor.

A Natassja la trasladaron a una base militar, donde le vendaron la cara, cosieron sus heridas con hilo y aguja, además que le realizan una traqueotomía. Ella lo define como 'días de calvario' hasta que pudo ser llevada a Francia, donde la sometieron a varias cirugías maxilofaciales. Que terminó en solo una cicatriz en la mandíbula, que al pasar casi 5 años del ataque, no se distinguen con claridad.

"Una amiga escritora me dijo que tenía que escribir la historia que había vivido y la saqué de mi cuerpo, brotó algo que no me esperaba. Habla de mi posición de antropóloga, pero también de cosas de las que nunca hablan los investigadores..."

En Kamchatka hay mas osos que humanos, específicamente 12.000 de estos animales, y al menos todos los años hay accidentes con ellos.

En cuanto al oso, la sobreviviente dice que no lo reconocería, aunque está segura que se trataba de un macho, por su tamaño y que estaba solo. "El oso me ha dado la palabra, me ha ayudado a renovar mi condición intelectual y me ha enseñado a contar una historia", dijo Natassja, además de admitir que perdonaba al oso por lo que le hizo.

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