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La empresaria y creadora de contenido Georgina Rodríguez protagonizó uno de los momentos más comentados de la Met Gala 2026, al combinar alta costura, simbolismo religioso y una narrativa personal profundamente íntima en su segunda participación consecutiva en el evento.
Para esta edición, cuya temática giró en torno al concepto Costume Art, Rodríguez lució un vestido azul claro de silueta encorsetada, acompañado de un velo transparente bordado con motivos florales. La pieza fue creada a medida por el diseñador Ludovic de Saint Sernin, quien incorporó detalles artesanales que evocaban delicadeza y espiritualidad. El conjunto, elaborado con encaje francés y técnicas tradicionales, buscó reinterpretar la estética de la Virgen de Fátima, figura central en la devoción de la modelo.
Previo a su paso por la alfombra roja del Museo Metropolitano de Arte, la también influencer compartió en sus redes sociales uno de los elementos más significativos de su look: un rosario diseñado exclusivamente para la ocasión. La pieza, concebida como un objeto simbólico, fue descrita por la propia Rodríguez con palabras que reflejan su valor emocional. “Elaborado en oro blanco y engastado con diamantes y perlas, lleva grabados los nombres de mis familiares, convirtiéndose así en un objeto íntimo de devoción”, explicó en su publicación.
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El rosario incluía los nombres de su pareja, el futbolista Cristiano Ronaldo, así como de sus hijos: Cristiano Jr., Eva, Mateo, Alana Martina, Bella Esmeralda y Ángel. Este último ocupa un lugar especial en la narrativa familiar, ya que falleció durante el parto en abril de 2022. La inclusión de su nombre en la joya convirtió el accesorio en un homenaje cargado de significado, reforzando el vínculo entre familia, memoria y espiritualidad.
En el medallón central del rosario, donde convergen los diamantes, se encuentran grabados todos los nombres, consolidando una pieza que trasciende lo estético. La creadora también destacó el concepto detrás de su elección, señalando que “El rosario complementa la estética del conjunto, donde la fe personal y la artesanía excepcional se unen. En el contexto de Costume Art, este diseño refleja cómo la fe, al igual que el arte, puede expresarse a través de la forma, el detalle y la emoción”.
La inspiración religiosa del atuendo fue otro de los ejes centrales de su propuesta. Rodríguez ha manifestado en diversas ocasiones su devoción por la Virgen de Fátima, incluso visitando su santuario en Portugal. En esta ocasión, trasladó esa conexión espiritual al lenguaje de la moda, explicando el origen creativo del diseño. “Este diseño se inspira en mi devoción a la Virgen de Fátima”, indicó, antes de detallar el proceso conceptual.
La pieza incorporó elementos característicos del diseñador, como ojales y cordones pintados a mano que se integraban con los tonos azul pálido del vestido. Además, las copas fueron confeccionadas con encaje azul francés tejido en telares tradicionales Leavers en Calais-Caudry, aportando ligereza y sofisticación. Un velo translúcido, decorado con flores bordadas, completó la composición, reforzando la estética etérea del conjunto.
El vestido también escondía un componente íntimo adicional. En su interior, cerca del corazón, fueron bordadas dos frases en español que reflejan una dimensión personal y espiritual. “Ocultas en el interior del vestido, junto a mi corazón, se encuentran bordadas a mano dos frases en español: 'Donde ella está, el alma encuentra refugio' y 'Y líbranos del mal amén'. Estas palabras actúan como una oración personal, llevada en la propia prenda”, reveló.
Con esta aparición, Georgina Rodríguez consolidó su presencia en uno de los eventos más relevantes de la industria de la moda, integrando fe, diseño y narrativa personal en una propuesta que captó la atención internacional.