Influencer pierde un ojo tras contagiarse de una bacteria en la playa
Lo que comenzó como una molestia aparentemente menor terminó transformándose en una experiencia que cambió su vida para siempre.
Vivian Nosovitsky, creadora de contenido y maestra de yoga de 21 años que reside en México, compartió en redes sociales el dramático episodio de salud que la llevó a perder la visión de uno de sus ojos tras contraer una infección ocular luego de visitar la playa.
La joven relató que todo ocurrió de forma repentina. Tras un día normal, despertó en la madrugada con un dolor intenso en uno de sus ojos, una sensación tan fuerte que la sacó del sueño. En un principio, decidió restarle importancia al malestar y continuar con su rutina, sin imaginar la gravedad de lo que estaba ocurriendo. Sin embargo, los síntomas se intensificaron rápidamente.
“(Mi ojo) estaba lloroso, hinchado y era insoportable”, explicó Vivian al recordar los primeros días de la afección. A la incomodidad se sumó una sensibilidad extrema a la luz, lo que la obligó a usar gafas de sol de manera permanente. Ante la persistencia del dolor, finalmente acudió a consulta médica.
El primer diagnóstico fue una úlcera en la córnea, una condición seria pero tratable si se aborda a tiempo. Los especialistas le recetaron medicamentos con la esperanza de frenar la lesión, pero la evolución no fue favorable. Al no observar mejoría, los médicos realizaron estudios adicionales que revelaron una causa mucho más compleja: una infección provocada por un parásito que estaba dañando progresivamente su córnea.
La noticia fue devastadora. La infección avanzó de tal manera que los médicos le informaron que el daño era irreversible y que perdería la visión de ese ojo. Según explicó la propia Nosovitsky, el uso constante de lentes de contacto y la falta de cuidados adecuados habrían sido factores determinantes en el desenlace.
“Estuve viviendo intermitentemente en México durante tres años y no fui cuidadosa. No me aseguraba de limpiarlos todos los días y me metía al agua con ellos (…). Honestamente esto es lo más doloroso que he experimentado en mi vida”, confesó, asumiendo su responsabilidad y buscando que otros aprendan de su experiencia.
Lejos de guardar silencio, Vivian decidió convertir su historia en una advertencia pública. A través de videos y publicaciones, explicó con detalle lo que vivió y llamó la atención sobre los riesgos asociados al uso inadecuado de lentes de contacto, especialmente en ambientes como el mar o piscinas. Su testimonio rápidamente se viralizó y generó una ola de apoyo por parte de usuarios que se solidarizaron con su situación.
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“Uno no se da cuenta de lo que tiene hasta que lo pierde”, reflexionó la joven, frase que se convirtió en el eje de su mensaje. Además de agradecer el respaldo recibido, destacó que su comunidad digital creció de manera significativa tras compartir su caso, lo que le permitió amplificar aún más su advertencia.
En una actualización posterior, Nosovitsky explicó que este tipo de infección puede adquirirse al bañarse, nadar o incluso dormir con los lentes de contacto puestos. También señaló que actualmente experimenta un dolor intenso al exponerse a la luz y que el ojo afectado presenta un tono grisáceo, secuela visible del daño sufrido.
Especialistas advierten que este tipo de infecciones oculares, aunque poco comunes, pueden tener consecuencias graves si no se detectan a tiempo. El parásito responsable suele encontrarse en el suelo, el agua y el aire, y al entrar en contacto con la córnea puede provocar dolor severo, enrojecimiento y visión borrosa. En los casos más extremos, como el de Vivian, la pérdida de la visión es irreversible.
La historia de Vivian Nosovitsky se ha convertido en un llamado de atención claro: extremar la higiene, evitar el contacto de los lentes con el agua y no subestimar síntomas oculares pueden marcar la diferencia entre una molestia pasajera y una consecuencia permanente. Su experiencia, dolorosa pero valiente, hoy sirve para prevenir que otros pasen por lo mismo.