Tierra Lejana
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Panamá/A veces es complicado encontrar la diferencia entre esperanza y venganza; al fin y al cabo, ambas se mantienen en base a la espera. Y si bien una tiene un objetivo socialmente negativo, la otra juega peligrosamente con la ambigüedad.
Pero, ¿qué pasa cuando ambas se unen? Pues para los filósofos seguro serán horas de debate, mientras que en el mundo literario la respuesta es más sencilla: la historia de Edmond Dantès o “El conde de Montecristo” (para los amigos). Publicada en 1846, esta novela de Alejandro Dumas (1802-1870) es quizás una de las más grandes representaciones sobre lo que pasa cuando una persona lo pierde todo… todo salvo la esperanza de poder vengarse.
Como es de esperarse, las adaptaciones de esta obra abundan, lo interesante de cada interpretación es el punto de vista de su creador y justo hoy estrena en Universal la miniserie "El Conde de Montecristo" de la mano de Bille August, quien ya ha traído otras grandes adaptaciones a la pantalla como Los Miserables (1998) o La casa de espíritus (1993).
Si bien, la perspectiva del creador es importante, en estos 8 episodios que dura la producción, otra figura que destaca es la de su protagonista. El actor británico Sam Claflin (Yo antes de ti - 2016) asume el desafío de dar vida a este personaje complejo, cuyo viaje abarca más de 20 años. "Edmond es un personaje muy complejo. Su historia comienza como la de un joven trabajador, un marinero con muy pocos recursos. Lo encarcelan de manera injusta y allí se convierte en un hombre amargo", describe el actor, en una entrevista para este medio. "Es un viaje extraordinario, y es un regalo este personaje para un actor", agrega, destacando la evolución de un joven inocente a un hombre consumido por la venganza.
Uno de los aspectos más profundos de la historia es la relación de Edmond con Mercédès, su amor de juventud. Claflin explica que ella creció junto a él en Marsella y ambos creían que su amor lo conquistaría todo. Sin embargo, los celos del primo de Mercédès llevan a Edmond a prisión, y ella termina creyéndolo muerto y casándose con su enemigo. "Hay partes de Edmond tras salir de la cárcel en las que su enojo supera sus sentimientos de amor. Él se siente traicionado, pero al mismo tiempo, al ver a Mercédès, el amor sigue estando", revela el actor, señalando que en escenas hermosas ambos se atraen pero él no puede mostrarse vulnerable si quiere cumplir su venganza.
El aspecto psicológico del personaje fue uno de los mayores desafíos para Claflin. "El trauma de haber estado preso por quince años enloquecería a cualquiera, pero él además quiere comprometerse estrictamente con su viaje de venganza", explica. El actor buscó que el personaje fuera cercano y que el público pudiera identificarse con ciertos aspectos. "Edmond es muy distinto a otros que he interpretado: constantemente debe asumir otras identidades. Nunca interpreté a alguien con tanta vehemencia por lograr algo", confiesa. "La lección que tomo de esta historia es que la naturaleza humana, cuando acumula venganza, puede hacerte perder la capacidad de sentir".
El rodaje en tres países —Francia, Italia y Malta— fue una experiencia enriquecedora para el actor. "Empezamos filmando en París, y las locaciones que encontraron fueron realmente mágicas. Luego nos trasladamos al norte de Italia. Nuestro director es danés; el equipo, en gran parte, es danés también. Fue culturalmente enriquecedor", recuerda. Claflin elogia la dirección de Bille August, a quien describe como "uno de los directores más tranquilos con los que trabajé". "Mantiene un control a través de su personalidad increíblemente cálida, tiene un amor por el arte y se concentra en los viajes de cada actor. Esta serie no hubiese sido posible sin Bille; era el hombre indicado para este proyecto", concluye, dejando abierta la posibilidad de volver a trabajar con él en el futuro.