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La acusada, Cheryl Bartley, pastora de la iglesia Life Changing Ministries, enfrenta cargos por homicidio por negligencia tras el fallecimiento de Robert Smith, ocurrido en octubre de 2023 en Birmingham, Inglaterra.
El incidente tuvo lugar en un entorno inusual: una piscina infantil instalada en el patio trasero de una vivienda privada, donde se desarrollaba la ceremonia. Según los reportes oficiales, el hombre, de 61 años, perdió la vida tras ser sumergido durante el bautismo, siendo declarado muerto en el lugar alrededor de la 1:30 de la tarde por los servicios de emergencia.
De acuerdo con la información divulgada por las autoridades y medios británicos, el caso está siendo tratado con especial cuidado debido a su naturaleza judicial activa. El Servicio de Fiscalía de la Corona (CPS, por sus siglas en inglés) confirmó los cargos, mientras continúan las investigaciones en colaboración con la Policía de West Midlands.
En este contexto, el jefe de la división de delitos especiales del CPS, Malcolm McHaffie, hizo un llamado a la prudencia pública respecto al caso, subrayando la importancia de no interferir con el proceso judicial. En sus declaraciones, enfatizó: “Recordamos a todos los interesados que los procedimientos penales contra esta acusada son activos y que tiene derecho a un juicio justo”. Asimismo, agregó que las autoridades han trabajado de manera coordinada en la investigación y advirtió: “Es vital que no haya informes, comentarios o se comparta información en línea que pueda de alguna manera perjudicar estos procedimientos”.
Uno de los aspectos que ha generado mayor impacto es que el bautismo habría sido transmitido en vivo a través de redes sociales, lo que añade una dimensión pública al caso. Además, tras la muerte de Smith, Bartley publicó un video en el que compartía una visión personal del momento, afirmando que había visto al fallecido en un plano espiritual. Según trascendió, la pastora expresó que lo vio “bailando con Jesús”, una declaración que ha provocado diversas reacciones en la opinión pública.
La víctima, Robert Smith, era originario de Jamaica y residía en Londres, donde trabajó durante años como barbero. Su historia personal también ha sido parte del relato mediático, ya que se informó que padecía la enfermedad de Parkinson, lo que podría haber influido en su condición física al momento del incidente. Además, el bautismo en el que perdió la vida no era el primero que realizaba, lo que añade interrogantes sobre las circunstancias específicas de este evento.
Smith deja un legado familiar significativo, incluyendo siete nietos, lo que ha incrementado la atención y sensibilidad en torno al caso. La tragedia ha abierto un debate sobre las condiciones de seguridad en ceremonias religiosas realizadas fuera de espacios controlados, especialmente cuando implican prácticas que pueden representar riesgos físicos.
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Por su parte, Cheryl Bartley, de 48 años, deberá comparecer ante el tribunal de magistrados de Birmingham el próximo 14 de mayo, fecha en la que se espera un avance clave en el proceso judicial. El caso ha captado la atención tanto de medios locales como internacionales, no solo por la naturaleza del incidente, sino también por las implicaciones legales y sociales que conlleva.
Este suceso pone en evidencia la necesidad de establecer protocolos claros en actividades religiosas que involucren contacto físico o entornos potencialmente peligrosos. Mientras la justicia británica continúa su curso, el caso sigue generando preguntas sobre responsabilidad, fe y seguridad, en un contexto donde la línea entre lo espiritual y lo legal se vuelve especialmente delicada.