Nasry Asfura toma posesión como presidente de Honduras

Nasry Asfura jura como presidente de Honduras.
Nasry Asfura jura como presidente de Honduras. / AFP
AFP
27 de enero 2026 - 11:04

Tegucigalpa, Honduras/El conservador Nasry Asfura, elegido con el apoyo del presidente Donald Trump, asumió este martes la presidencia de Honduras con una agenda ligada a Estados Unidos para enfrentar los desafíos económicos y de seguridad del país más empobrecido y violento de Centroamérica.

Su llegada al poder pasa página a cuatro años de gobierno de izquierda y asegura a Trump un aliado más en Latinoamérica tras el avance de la derecha en Chile, Bolivia, Perú y Argentina.

"Hago la promesa de ley de cumplir la Constitución, las leyes, como lo dicen los sagrados mandamientos. Honduras, para servirte estamos", dijo el nuevo presidente, al prestar juramento en una austera ceremonia en la sede del Congreso, en Tegucigalpa.

El exalcalde y empresario, de 67 años, asumió el mando luego de una reñida elección marcada por denuncias de fraude de sus adversarios y la amenaza de Trump de recortar la ayuda al país si no ganaba su apadrinado.

Agradecido por ese respaldo, Asfura, de raíces palestinas, viajó a Estados Unidos para reunirse con el secretario de Estado, Marco Rubio, y luego visitó al primer ministro israelí, Benjamín Netanyahu.

Asfura, quien deberá negociar en el Congreso al tener 49 de los 128 escaños, fue proclamado ganador de los comicios del 30 de noviembre por estrecho margen tras un tenso recuento de votos que duró poco más de tres semanas.

Honduras en el pulso EEUU Y China

Estados Unidos es el destino del 60% de las exportaciones de Honduras, y tras la cita con Rubio de hace dos semanas se anunció que ambos países proyectan negociar un acuerdo de libre comercio.

"En 2024 (...) lo que le compramos [a China] está cerca de los 3.000 millones de dólares" y Honduras no llega a venderles "ni 40 millones", comentó a la AFP la economista Liliana Castillo.

En medio del pulso entre Washington y Pekín, Asfura evaluará retomar los vínculos con Taiwán. Honduras entabló relaciones con China en 2023 bajo el saliente gobierno de la izquierdista Xiomara Castro.

En varias ocasiones dijo a medios de comunicación que analizaría los compromisos adquiridos con China y que habría que redefinir las relaciones, sin decir explícitamente si romperá relaciones con Pekín.

Honduras, donde la pobreza lacera al 60% de sus 11 millones de habitantes, también depende de Estados Unidos porque las remesas de los dos millones de migrantes que viven allí, la mayoría sin papeles, representan un tercio de su PIB.

Pese a que Trump está empeñado en erradicar la migración ilegal, Asfura pretende que restituya el estatus de protección temporal (TPS) que beneficia a unos 60.000 hondureños.

"Tito" Asfura o "Papi a la orden", como se le conoce popularmente, promete atraer inversión extranjera, desarrollar infraestructuras y recortar el gasto en este país cuya deuda pública representa el 45% del PIB, según cifras oficiales.

"De frente contra los mareros"

Washington ha dicho que espera afianzar la cooperación en seguridad con Honduras, aunque poco antes de los comicios indultó al expresidente hondureño Juan Orlando Hernández, copartidario de Asfura y quien purgaba en Estados Unidos 45 años de cárcel por narcotráfico.

Asfura tiene el enorme desafío de enfrentar el narcotráfico enquistado en las más altas esferas de poder, y a las pandillas Mara Salvatrucha y Barrio 18, declaradas terroristas por Estados Unidos.

Aunque los homicidios han bajado, Honduras tiene una tasa de 23 asesinatos por 100.000 habitantes y las pandillas extorsionan a grandes y pequeños negocios.

"Y si uno no paga, lo matan. 'Papi' tiene que irse de frente contra los mareros (pandilleros)", dijo a la AFP Daniel Santos, taxista de 64 años, en Tegucigalpa.

Aunque no ha dicho cómo encarará la criminalidad, Asfura anticipó que "no se va a renovar" el estado de excepción que impuso Castro, similar al de la guerra antipandillas del presidente salvadoreño, Nayib Bukele, criticado por grupos de derechos humanos.

Como candidato y presidente electo, ha mostrado pragmatismo.

Se ha desmarcado del expresidente Hernández e invocó la "paz de la región" para justificar una llamada telefónica con el presidente nicaragüense Daniel Ortega, a quien Washington llama "dictador".

También restó importancia al hecho de que no fue felicitado por Bukele, uno de los principales aliados de Trump. "Tendrá sus razones", dijo sonriente.

Temas relacionados

Si te lo perdiste
Lo último
stats