Trump agita las aguas en Washington con su rehabilitación de gran estanque reflectante

El estanque, de 620 metros de largo por 51 de ancho, es uno de los símbolos de Washington, el lugar donde el pastor Marthin Luther King Jr. congregó a centenares de miles de personas.

Presidente Donald Trump / AFP
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14 de mayo 2026 - 16:52

El presidente Donald Trump ordenó la restauración del estanque reflectante a los pies del monumento a Lincoln, en el corazón de Washington, y el azul oscuro escogido para el fondo de la balsa agita de nuevo a la capital estadounidense.

El estanque, de 620 metros de largo por 51 de ancho, es uno de los símbolos de Washington, el lugar donde el pastor Marthin Luther King Jr. congregó a centenares de miles de personas durante su famosa marcha por los derechos civiles de 1963.

Construido en los años 1920, el recinto es un lugar muy turístico, pero durante décadas, a pesar de varias restauraciones, ha sido conocido por los residentes de la capital como una piscina de poca profundidad y color sospechosamente verduzco, a causa de las algas que brotan sin cesar.

Constructor inmobiliario durante la mayor de su vida, Trump decidió tomar el asunto entre sus manos con su característica impetuosidad y ordenó una solución diferente.

En lugar de reemplazar las losas de granito del fondo, ordenó cubrirlo todo con una capa de hormigón y pintarla de azul, como una piscina de hotel.

De azul "bandera estadounidense" para ser más precisos, según describió con orgullo ante la prensa.

"Muy propio de él"

Todo el recinto del monumento a Lincoln forma parte de la red de parques nacionales de Estados Unidos, y por lo tanto, sometido al financiamiento y la supervisión del Congreso.

Pero Trump no esperó al consejo de organismos conservacionistas o arquitectos, a los que ya ha soliviantado al derribar el ala este de la Casa Blanca para construir un enorme salón de baile.

Ese proyecto fue denunciado ante la justicia, y el estanque reflectante también corre la misma suerte, con demandas por violar la fisonomía original del monumento.

La demanda llega tarde, según todos los indicios.

A diferencia de los trabajos en la Casa Blanca, el estanque está ya casi listo, y Trump ha invitado al público a acudir al lugar de las obras y comprobar si el vibrante azul, que está siendo pintado estos días, está a la altura de la majestuosidad del recinto.

El objetivo es acabar antes del 250º aniversario de la Independencia, el próximo 4 de julio.

"Es muy propio de él, metiendo las manos en todo lo que puede", opinó Sammy, una joven de Richmond, Virginia, el miércoles mientras contemplaba a los trabajadores pintando la larga piscina vacía.

"Sabe lo que está haciendo, con todos los edificios que ha construido", indicó por el contrario Elizabeth Miller, de Lancaster, Pensilvania. "Hace que Estados Unidos se sienta orgulloso al limpiarlo todo", añadió.

"Asqueroso, sucio"

La última vez que se limpió y rehabilitó el recinto fue en 2012, durante la presidencia del demócrata Barack Obama.

El suministro del estanque, que fue construido en una zona pantanosa, fue modificado, para filtrar el agua del cercano río Potomac.

El coste: unos 34 millones de dólares, gastados a lo largo de dos años de obras.

El resultado: escaso, a tenor del problema recurrente de las algas, alimentado por las deposiciones de patos y otras aves.

Trump asegura que solo se ha gastado poco más de 1,5 millones de dólares, para unas obras que habrán durado apenas unos meses.

La prensa estadounidense asegura, citando informes no publicados del Departamento de Interior, que el coste real podría ser de más de 13 millones de dólares.

"Estaba asqueroso, sucio y perdía agua por todos lados", describió Trump en un video de la Casa Blanca para justificar su decisión.

El presidente agregó que rechazó un proyecto de 300 millones de dólares y tres años de duración para reemplazar las losas de la fuente.

"Cualquiera que sea experto en la materia sabe que, si quieres tener un estanque reflectante, debes usar un fondo de color oscuro. Hubo un momento en la historia en que este estanque reflectante era literalmente de asfalto negro" explicó el miércoles el secretario de Interior, Doug Burgum, ante los congresistas.

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