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Ciudad de Panamá, Panamá/La paciencia de las autoridades en la Calzada de Amador parece haberse agotado. La Unidad Administrativa de Bienes Revertidos (UABR) volvió a dejar claro, sin matices ni interpretaciones, que la venta informal de alimentos y bebidas en este concurrido punto turístico de la capital está prohibida.
El recordatorio no es casual. A pesar de casi dos años de advertencias, operativos y reuniones, la práctica persiste. Vendedores ambulantes continúan ocupando aceras, parques y áreas recreativas para ofrecer sus productos, ignorando una normativa que, según la entidad, es explícita: el Decreto Ejecutivo N.º 40 del 30 de septiembre de 2025 prohíbe cualquier actividad comercial en espacios no concesionados dentro del Proyecto Turístico Amador.
Más allá del incumplimiento legal, la UABR apunta a otro problema de fondo: la competencia desigual. Los comercios formales que pagan alquileres al Estado, cumplen regulaciones sanitarias y generan empleo están siendo directamente afectados por quienes operan al margen de la ley. “No se trata solo de orden, sino de justicia comercial”, sostienen desde la institución.
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La entidad también despejó una confusión frecuente. La venta de artesanías por parte de buhoneros panameños sí está permitida, pero bajo condiciones específicas. No ocurre lo mismo con alimentos, bebidas u otros productos comercializados en espacios públicos no autorizados, actividad que recalcan como ilegal.
En paralelo, las autoridades advierten sobre prácticas más preocupantes: personas que estarían cobrando a vendedores informales bajo falsas promesas de permisos o representación. “No existen autorizaciones para este tipo de ventas en Amador”, enfatiza el comunicado.
Aunque se han planteado alternativas para formalizar a algunos comerciantes en áreas permitidas, estas han sido rechazadas en repetidas ocasiones. Incluso, según la UABR, se ha detectado que algunos vendedores mantienen varios puntos de venta simultáneamente, tanto en Amador como en otras zonas de la ciudad.
El mensaje final es directo: las actividades deben cesar. Mientras tanto, los operativos continuarán en una zona que, además de ser vitrina turística, se ha convertido en escenario de una disputa persistente entre la informalidad y la regulación.
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