La corrupción es el principal problema del país: Encuesta expone una profunda crisis de confianza institucional

Según los datos más recientes, el 37% de la población identifica la corrupción como el mayor problema nacional.

Encuesta del Cieps revela que la corrupción es el principal problema del país y expone una profunda crisis de confianza institucional

Panamá/La corrupción se ha consolidado como un problema estructural en Panamá y es hoy la principal preocupación de la ciudadanía. Así lo revela una encuesta nacional presentada por el Centro Internacional de Estudios Políticos y Sociales (Cieps), cuyos resultados fueron analizados por el politólogo e investigador Harry Brown durante una entrevista.

Ante la pregunta de la periodista sobre por qué se habla de la corrupción como un problema estructural, Brown explicó que el principal valor de la encuesta radica en su carácter longitudinal.

“Tenemos cuatro olas de encuestas realizadas a lo largo de los últimos siete años, lo que nos permite seguir una línea de tiempo y observar cómo evoluciona la percepción de los problemas del país”, señaló.

El investigador destacó que se trata de un estudio de alcance nacional, que incluye Darién y las comarcas, y que el informe divulgado no se limita a cifras o gráficos. “Es un informe denso y profundamente analítico, con interpretaciones profundas de los datos”, afirmó.

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Al comparar los resultados con mediciones anteriores, Brown explicó que desde la segunda encuesta, en 2021, la corrupción pasó a ser señalada como el principal problema del país. Según los datos más recientes, el 37% de la población identifica la corrupción como el mayor problema nacional, seguido del desempleo con 23%. El costo de la vida aparece en tercer lugar con 8%, mientras que la inseguridad, que en 2019 fue la principal preocupación, hoy apenas alcanza el 5%.

“Hay casi 15 puntos porcentuales de diferencia entre el primero y el segundo problema, y ese 37% es la cifra más alta que hemos registrado en toda la serie”, afirmó.

También se le preguntó quiénes son los más sensibles ante el problema de la corrupción, ante la percepción de que la población podría haberse acostumbrado a estos escándalos. Brown fue enfático: los datos indican lo contrario.

“Estamos realmente preocupados. Las personas más sensibles son aquellas con estudios superiores y que están por encima del promedio nacional en bienestar. Quienes viven con menos bienestar también se preocupan por la corrupción, pero la mencionan menos que el promedio del país”, explicó.

Otro eje central de la conversación fue la confianza en las instituciones, en un contexto marcado por la sensación de impunidad. La periodista planteó si la encuesta refleja ese “sin sabor” ciudadano de que “al final no pasa nada”.

Brown respondió que el estudio dedica un amplio espacio a medir la confianza en actores e instituciones políticas, y que los resultados son reveladores.

Detalló que, en las primeras mediciones, los medios de comunicación y las iglesias encabezaban los niveles de confianza. Actualmente, la Iglesia católica ocupa el primer lugar, seguida por la pequeña y mediana empresa, luego las iglesias evangélicas y, más abajo, los grupos ambientalistas.

En contraste, las instituciones encargadas de articular políticamente al país se ubican en el fondo de la lista. “La Asamblea Nacional, los partidos políticos, los sindicatos —que habían subido en la encuesta anterior y ahora bajaron—, el Órgano Judicial y el gobierno en general tienen las peores valoraciones”, precisó.

Para Brown, este escenario revela una particular forma de organización social. “Hoy tenemos una vida política articulada más a través de la iniciativa individual y de la fe. No es la forma clásica de articulación política, pero es lo que está ocurriendo en Panamá”, reflexionó.

Ante ello, advirtió que rescatar las instituciones políticas es clave para que el país avance y para que los proyectos públicos sean legítimos y reconocidos por la ciudadanía. Aunque valoró que la población comprenda mejor qué es la corrupción y cómo impacta al país, también planteó una interrogante de fondo: qué se hará con estos datos.

En ese punto, recordó que todos los partidos políticos, sin excepción, han estado vinculados a escándalos de corrupción en los últimos años, lo que deja a la ciudadanía con una oferta política limitada de cara a las próximas elecciones. “Es difícil saber cómo votará la población, pero los datos muestran claramente que se percibe un problema estructural”, afirmó.

Según la encuesta, la responsabilidad principal de la corrupción recae en los partidos políticos, la Asamblea Nacional y las instituciones políticas, mientras que empresarios y ciudadanos aparecen en los últimos lugares de responsabilidad percibida.

Brown abordó el debate sobre el llamado “juega vivo” del panameño. A partir de los resultados del estudio sobre valores, rechazó esa etiqueta. “El principal valor de la población panameña es la benevolencia, muy ligada a la honestidad, la lealtad y la vida espiritual”, explicó.

En segundo lugar aparece la autodirección, entendida como el deseo de tomar decisiones propias; en tercero, el hedonismo, que refleja el gusto por disfrutar la vida y definirse como un pueblo alegre; y en cuarto lugar, la seguridad, asociada a la preferencia por evitar riesgos.

“Lo que queda más abajo es la búsqueda de poder, y quizás ahí está nuestra relación difícil con la política”, concluyó Brown. “Estamos más preocupados por nuestro entorno cercano, por decidir por nosotros mismos y por vivir bien. Ese es el retrato del pueblo panameño que nos da esta encuesta”.

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