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La crisis de agua potable en la región de Azuero, especialmente en las provincias de Los Santos y Herrera, continúa afectando a miles de residentes, mientras las autoridades reconocen que las medidas implementadas hasta ahora son soluciones a corto plazo.
El gobernador de la provincia de Los Santos, Fernando González, señaló que la situación es compleja y responde a un problema estructural que se arrastra desde hace décadas.
“Hemos tenido una situación difícil. Este no es un problema nuevo, es un problema histórico, pero se ha enfrentado con mayor responsabilidad por el impacto en la salud de la población”, indicó.
Como parte de las acciones para mitigar la escasez, el Gobierno ha logrado la rehabilitación de más de 30 pozos en distritos como Pedasí, Las Tablas, Guararé y La Villa de Los Santos, con el objetivo de inyectar más agua a la red de distribución.
Además, se mantiene el abastecimiento mediante carros cisterna en las comunidades más afectadas, una medida que, según las autoridades, sigue siendo necesaria ante la falta de suministro constante.
No obstante, González fue enfático en que estas acciones “no representan una solución a largo plazo”, sino respuestas inmediatas mientras se desarrollan proyectos estructurales.
En cuanto a la contaminación de las fuentes hídricas, el gobernador indicó que se ha registrado una disminución en los niveles de contaminación en los ríos La Villa y Estibaná, lo que ha permitido mejorar la calidad del agua que ingresa a la planta potabilizadora Rufina Alfaro.
Entre las acciones realizadas destacan el dragado, limpieza de la toma de agua y mantenimiento de la planta, aunque la limpieza de tuberías tuvo que ser suspendida temporalmente debido a la baja disponibilidad del recurso.
Las autoridades también mantienen la atención en posibles efectos en la salud de la población, especialmente ante la preocupación por casos de cáncer en la región.
El gobernador indicó que el Ministerio de Salud continúa investigaciones para determinar si existe una relación directa entre el consumo de agua contaminada y enfermedades en Azuero.
Asimismo, el Gobierno ha anunciado la solicitud de apoyo técnico del ejército de Estados Unidos para realizar estudios más profundos sobre la contaminación en la zona.
El panorama podría complicarse con la llegada de la temporada seca, considerada una de las más intensas de los últimos años, lo que impactaría los caudales de los ríos y las reservas subterráneas.
Ante esto, se contempla una inversión de aproximadamente 10 millones de dólares para mejorar la planta potabilizadora Rufina Alfaro, además de continuar con la perforación de pozos.
Sin embargo, las autoridades advierten que esta última medida también debe manejarse con cautela, ya que podría afectar los niveles de aguas subterráneas.
“Queremos encontrar una solución lo más rápido posible, pero firme y sostenible”, afirmó González.
Mientras tanto, la población de Azuero continúa enfrentando restricciones en el acceso al agua potable, en una crisis que sigue sin una solución definitiva y que mantiene bajo presión tanto a las autoridades como a las comunidades.