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La Feria Nacional de Artesanías de Panamá cerró su edición más reciente en el Centro de Convenciones Atlapa, consolidándose como un escaparate fundamental de la diversidad cultural del país. Durante la jornada de clausura, los asistentes pudieron recorrer una amplia variedad de expresiones artísticas que abarcan desde la confección de polleras y cutarras, hasta la elaboración de molas y manifestaciones artísticas de la población afrodescendiente, así como de diversas etnias indígenas, como la Ngäbe-Buglé.
La ministra de Cultura, Maruja Herrera, destacó que esta feria es un reflejo del crisol de razas que caracteriza a Panamá, subrayando su naturaleza multicultural y multiétnica. Este año, la participación de artesanos alcanzó la cifra de 677 expositores, lo que representa un incremento de 200 creadores en comparación con la edición anterior. Este aumento en la oferta permitió una distribución más equitativa de las ventas entre los participantes, aunque también planteó el desafío de seguir fomentando la demanda para futuras ediciones.
Se estima que el evento generó una derrama económica cercana a los 1.2 millones de dólares. La edición cerró con un balance positivo en participación y ventas, dejando abierta la meta de incrementar la demanda para el próximo año y seguir posicionando este evento como un pilar de la identidad panameña.