Fenómeno de El Niño: MiAmbiente alerta sobre la vulnerabilidad de las fuentes hídricas y llama a la acción comunitaria

La técnica en recursos hídricos, Kathia Mójica, explica que la deforestación y la falta de planificación territorial son los principales enemigos del agua ante la posible llegada de sequías severas.

MiAmbiente alerta sobre la vulnerabilidad de las fuentes hídricas / Redacción de TVN Noticias

Ciudad de Panamá/Ante la incertidumbre climática y las advertencias de los especialistas sobre la posible intensificación del fenómeno de El Niño, el Ministerio de Ambiente (MiAmbiente) hace un llamado a la población panameña. Aunque aún existe cierto grado de reserva para declarar oficialmente la magnitud exacta del evento climático, las autoridades coinciden en que este es el momento crucial para la preparación. No se trata solo de esperar la lluvia, sino de gestionar inteligentemente el recurso.

En una entrevista a Noticias AM, Kathia Mójica, técnica en recursos hídricos de MiAmbiente, destacó que la clave no está únicamente en la monitorización estatal, sino en la capacidad de respuesta de las comunidades que dependen directamente de ríos y quebradas, sin pasar por sistemas de potabilización centralizados como los del Idaan.

Comunidad como primera línea de defensa

Según explicó Mójica, Panamá cuenta con una estructura de gestión basada en 44 comités de cuenca y 43 de subcuenca. Estas organizaciones no son solo figuras administrativas; son los "ojos y garantes" del territorio. "No podemos gestionar los recursos si no los conocemos", señaló la funcionaria.

Mientras los técnicos regionales realizan aforos científicos para medir caudales, especialmente durante la temporada seca, son los vecinos quienes detectan intervenciones no autorizadas o cambios visuales en el entorno.

Kathia Mójica, técnica en recursos hídricos de MiAmbiente.
Kathia Mójica, técnica en recursos hídricos de MiAmbiente. / TVN Noticias

El enfoque de MiAmbiente ha sido empoderar a estas unidades menores. Al trabajar en escalas más pequeñas, como las subcuencas, se logra capacitar a los habitantes en temas de resiliencia climática y reforestación. El objetivo es que las propias comunidades administren sus fuentes, establezcan viveros locales y actúen como primeros respondientes ante cualquier amenaza ambiental.

Mójica fue enfática al recordar que el cuidado del agua no es responsabilidad exclusiva del gobierno o de las entidades prestadoras de servicio, sino un deber compartido que recae principalmente en quienes viven cerca de las fuentes hídricas.

Deforestación y la pérdida de la "esponja natural"

Al consultar sobre las causas específicas de la disminución de caudales en ciertas zonas, la experta apuntó directamente a la falta de cobertura vegetal. "Definitivamente, cuando tenemos zonas desprovistas de vegetación, no vamos a tener esa capa o esa esponja que recoge las lluvias e infiltra el agua hacia nuestros acuíferos", explicó Mójica.

Este equilibrio entre el agua superficial (ríos) y la subterránea (acuíferos) se rompe con la deforestación y el cambio indiscriminado de uso de suelo. Sin árboles que retengan la humedad, el agua corre superficialmente y se pierde, dejando los pozos y nacimientos secos cuando llega la temporada de estiaje. Por ello, la planificación territorial se presenta como una herramienta vital para evitar futuros colapsos en el abastecimiento.

Como medida preventiva ante un posible escenario de "Súper El Niño", MiAmbiente trabaja interinstitucionalmente para viabilizar la creación de espejos de agua. Estos reservorios ayudan a mantener niveles críticos para la agricultura, la ganadería y, crucialmente, para asegurar que las plantas potabilizadoras no operen con caudales peligrosamente bajos.

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