No les creyeron en casa: el largo camino de tres hermanas para que se hiciera justicia tras años de abuso sexual

Aunque la defensa presentó un recurso de anulación, el Ministerio Público considera que la sentencia representa un importante paso hacia la reparación de las víctimas, quienes, tras años de silencio, lograron que su testimonio fuera escuchado por la justicia.

Las niñas hablaron, pero nadie les creyó: el relato detrás de un caso de abuso sexual intrafamiliar / Redacción de TVN Noticias

Lo que durante años permaneció en silencio dentro de un hogar terminó con una de las condenas más severas impuestas por la justicia panameña por delitos sexuales contra menores de edad.

Un Tribunal de Juicio condenó a 50 años de prisión, el máximo permitido por la legislación panameña, a un hombre declarado culpable de abusar sexualmente de sus tres hijas cuando eran niñas. Aunque la suma de las penas impuestas por cada delito y cada víctima alcanzó 104 años de prisión, el artículo 52 del Código Penal establece un límite máximo de cumplimiento de 50 años.

Para la Fiscalía Metropolitana, el fallo representa el cierre de un largo proceso para las víctimas, quienes hoy son adultas en su mayoría, pero cargan con las secuelas de años de abuso.

"Lo más importante para la Fiscalía es dar ese cierre a las víctimas y saber que pudieron ser escuchadas", expresó la fiscal Janeth Roberto Miranda, de la Sección Primera de Delitos contra la Libertad e Integridad Sexual.

Según explicó, los abusos comenzaron cuando las niñas tenían alrededor de 10 años y se prolongaron durante varios años dentro del entorno familiar. El condenado era el padre biológico de dos de las víctimas y padrastro de la tercera, con quien convivía desde que era muy pequeña.

Un silencio que se prolongó por años

De acuerdo con la investigación, las menores revelaron lo que ocurría a su madre y a otros familiares, pero no les creyeron. Esa falta de apoyo permitió que el agresor permaneciera dentro del núcleo familiar, mientras los abusos continuaban.

La denuncia finalmente fue presentada por unas vecinas, luego de que las niñas encontraran en ellas la confianza para contar lo que estaban viviendo.

"Ellas nos dijeron que no habían sido creídas por su núcleo familiar más cercano. Fueron unas vecinas quienes les creyeron y presentaron la denuncia que dio inicio a todo el proceso", relató la fiscal.

Miranda señaló que esa reacción es una de las situaciones más dolorosas que enfrentan las víctimas de violencia sexual.

Saber que la madre no les creyó es un hecho que duele profundamente. Para una víctima de un delito sexual, lo más importante es ser escuchada y que le crean", afirmó.

Las pruebas que llevaron a la condena

Durante el juicio, el tribunal valoró el testimonio de las víctimas junto con otros elementos de prueba que permitieron corroborar los hechos denunciados.

La fiscal explicó que los jueces aplicaron un enfoque con perspectiva de género e interseccionalidad, reconociendo la condición de especial vulnerabilidad de las niñas y analizando la persistencia de sus relatos, la existencia de pruebas de corroboración y la ausencia de motivos para formular una acusación falsa.

Aunque la defensa presentó un recurso de anulación, el Ministerio Público considera que la sentencia representa un importante paso hacia la reparación de las víctimas, quienes, tras años de silencio, lograron que su testimonio fuera escuchado por la justicia.

Información de Hellen Concepción

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