Caso Mónica Serrano: Se cumplen 23 años sin respuestas

Fue el 8 de febrero de 2003 cuando se dio la desaparición de la niña.

Mónica Serrano. / TVN

Panamá/Hoy, domingo 8 de febrero se cumplen 23 años desde que Mónica Milagros Serrano García, una niña de solo 18 meses de edad, desapareció sin dejar rastro mientras jugaba en el patio de su vivienda en Colinas de Loma Bonita, en el corregimiento de Vista Alegre, distrito de Arraiján. Su ausencia ha marcado a generaciones enteras y aún sigue siendo uno de los casos de desaparición infantil más enigmáticos, dolorosos e inconclusos de Panamá.

Fue el 8 de febrero de 2003 cuando la pequeña, que en ese momento se encontraba con familiares, fue vista por última vez cerca de la casa de su abuela y su tía. Las horas se convirtieron en días, y las búsquedas inmediatas no arrojaron resultados. Desde entonces, su familia ha vivido entre esperanza, dudas y un vacío que no se cierra.

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Investigación, sospechas y procesos judiciales

Desde el inicio, la investigación se vio marcada por versiones contradictorias, sospechas y una serie de interrogantes que jamás encontraron una respuesta concluyente. Las autoridades detuvieron a 10 personas en el marco de la pesquisa inicial, y en 2009 se condenó a 6 de ellas a seis años de prisión por su vinculación con la desaparición, aunque nunca se logró determinar con certeza qué ocurrió realmente con Mónica Serrano.

En varias ocasiones surgieron rumores y advertencias que encendieron la esperanza de la familia y los ciudadanos. En 2009, se reportó el hallazgo de una niña en Ecuador que podría ser Mónica, pero las autoridades panameñas descartaron que fuera ella, tras pruebas de ADN.

Años más tarde, en 2020, volvió a surgir una pista en la comunidad de Wargandí, en la Comarca Guna, tras la aparición de una joven llamada Grifina López cuando una persona aseguraba que podría tratarse de la niña desaparecida. Familias, investigadores y medios se volcaron a seguir la historia, y se realizaron pruebas de ADN. Sin embargo, las autoridades confirmaron finalmente que esa joven no era Mónica Serrano, cerrando otra puerta pero sin ofrecer respuestas claras sobre el destino de la niña desaparecida.

Una búsqueda incansable que no cesa

La ausencia de Mónica ha dejado una marca imborrable en quienes la conocieron y en todo un país que, año tras año, revive su historia en cada aniversario de su desaparición. Los padres de Mónica, Castor Serrano (q.e.p.d.) y Mónica García, dedicaron décadas a buscar respuestas, enfrentar rumores y convivir con la incertidumbre. Desafortunadamente, el padre falleció sin conocer qué fue de su hija, dejando a la familia con la misma pregunta que ha perdurado por más de dos décadas.

El paradero de Mónica sigue siendo un misterio sin resolver, y su caso continúa siendo un recordatorio emocional de los desafíos en la búsqueda de menores desaparecidos, la importancia de los mecanismos de investigación y la necesidad de apoyo continuo a las familias atrapadas en la angustia de lo desconocido.

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