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Ciudad de Panamá, Panamá/Ricaurte Vásquez inició su despedida de los colaboradores de la Autoridad del Canal de Panamá a pocos días de concluir su periodo de siete años como administrador de la vía interoceánica.
El encuentro se desarrolló en el auditorio Ascanio Arosemena y reunió a trabajadores de las diferentes divisiones del Canal, como parte del cierre del proceso de transición hacia la administración de la ingeniera Ilya Espino de Marotta.
Vásquez culminará su gestión el próximo 7 de septiembre, fecha en la que Espino de Marotta tomará posesión como la primera mujer en ocupar el cargo de administradora del canal de Panamá.
En su intervención, Vásquez dejó como principal mensaje la necesidad de defender la institucionalidad de la vía interoceánica frente a las presiones que podrían surgir en los próximos años.
Como dije, ese 9 de septiembre [2019], mi primera función en esta organización fue defender la institucionalidad. Y esa institucionalidad ha sido retada y seguirá siendo retada en los años que vienen. ¿Por qué? Porque somos diferentes”, expresó Vásquez.
El administrador sostuvo que el modelo de funcionamiento del Canal puede resultar incómodo por su visión a largo plazo y por la separación existente entre sus operaciones y las del Gobierno Central.
“Es incómoda porque hace las cosas de manera diferente. Es incómoda porque mira a largo plazo. Es incómoda porque no está en la vorágine del ciclo del día a día. Es incómoda porque las limitaciones que existen y la separación entre la operación del Gobierno y la Autoridad del Canal de Panamá son claras”, manifestó.
Vásquez advirtió sobre los posibles efectos de una modificación constitucional impulsada en medio de presiones económicas o coyunturales. Aunque reconoció que la Constitución puede mejorarse, consideró que los cambios relacionados con el Canal deben discutirse en un ambiente de serenidad.
No ahora porque hay un apremio financiero; no ahora por la presión del momento; no ahora porque se quieran cambiar las reglas. Este es un país que tiene suficientes reglas para ser exitoso. Posiblemente, lo que nos falta es la voluntad para poder hacer las cosas”, afirmó.
A su juicio, la institucionalidad es la base que permite garantizar la continuidad operativa del Canal y responde a los compromisos asumidos por Panamá mediante los tratados. “Esto es ley panameña y es ley de Estados Unidos. Ningún mensaje por Twitter puede cambiar esa norma”, sostuvo.
Vásquez advirtió que, sobre el Canal continuarán existiendo aspiraciones y presiones, por lo que pidió a los trabajadores proteger el modelo institucional de la vía interoceánica.
Va a haber aspiraciones y todo tipo de presiones, pero la institucionalidad hay que respetarla. Sea incómoda aquí o sea incómoda en otra parte, esa institucionalidad hay que respetarla”, expresó.
Añadió que la defensa institucional ha sido uno de los principales componentes de su gestión. “Si tenemos que rendir cuentas de algo que ha sido fundamental, es de la defensa de la institucionalidad del Canal. Ante todo, la defensa de la institucionalidad del Canal. Cualquier fisura puede abrir la presa para cambiar todas las reglas”, señaló.
Al abordar la planificación a largo plazo, Vásquez reconoció que, durante la elaboración del programa de ampliación, no se anticipó la severidad que alcanzaría el problema del agua, aunque ya se discutía la necesidad de incorporar nuevas fuentes hídricas.
“No habíamos previsto en ese momento la severidad del problema del agua. Sí habíamos discutido la necesidad de contar con agua”, recordó.
Explicó que el crecimiento de la población y la disminución de las lluvias obligaron a retomar la discusión sobre la disponibilidad de agua para el consumo humano y las operaciones de la vía interoceánica.
“Sin embargo, el crecimiento de la población y un régimen de lluvias que viene disminuyendo imponen la necesidad de revisar ese tema”, indicó. Según Vásquez, la Autoridad del Canal de Panamá demoró en presentar una alternativa porque debía analizar las distintas opciones ubicadas dentro de las propiedades y la huella del Canal, antes de acudir ante la opinión pública.
Demoramos porque teníamos que examinar todas y cada una de las opciones que estaban dentro de la huella y de las propiedades del Canal de Panamá. También debíamos asegurarnos de que, al salir ante la opinión pública, nadie nos reclamara: ‘Ustedes no hicieron su tarea", afirmó.
El administrador aseguró que el análisis de múltiples alternativas determinó que la construcción de un embalse en río Indio era la mejor opción para atender las necesidades futuras.
“Esa tarea hubo que hacerla. Se estudiaron múltiples alternativas y distintas combinaciones. Eso fue lo que determinó, finalmente, que la mejor opción para la futura operación del Canal sea la construcción de un embalse en el río Indio”, manifestó.
Vásquez recordó que, en septiembre de 2024, la Junta Directiva del canal aprobó una propuesta de modificación legal para redefinir los límites de la cuenca. Sin embargo, cuestionó que la iniciativa no llegara al Consejo de Gabinete.
Entre Balboa y San Felipe, no sé qué ruta tomó, pero nunca llegó al Consejo de Gabinete”, dijo.
Explicó que la delimitación habría reforzado jurídicamente la responsabilidad de la Autoridad del Canal de Panamá sobre el recurso hídrico y su intervención en río Indio.
“Esa definición de la cuenca adecuaba el papel que tiene el canal de Panamá como responsable del recurso hídrico, por lo menos dentro de la cuenca hidrográfica, según quedara definida. Posiblemente, no era una condición sine qua non, pero sí existía una relación importante, porque le daba institucionalidad a la razón por la cual debíamos desarrollar río Indio”, afirmó.
El administrador señaló que los estudios de ingeniería tuvieron que ser solicitados por el Gobierno porque las áreas evaluadas no formaban parte formalmente de la cuenca canalera.
“Los estudios de ingeniería se hicieron por solicitud del Gobierno al Canal de Panamá. Eso refleja, en sí mismo, la ausencia de una delimitación de la cuenca, porque, de haber estado esos territorios dentro de ella, realizar los estudios habría sido responsabilidad del Canal de Panamá”, explicó.
Vásquez vinculó esa responsabilidad con el mandato constitucional de garantizar agua en cantidad y calidad tanto para el funcionamiento del Canal como para las comunidades.
¿Por qué el canal de Panamá tiene que cumplir con la responsabilidad constitucional de proveer agua en calidad y cantidad, no solo para su operación, sino también para las comunidades que están a su alrededor? Eso es lo que dice la norma”, concluyó.
La Junta Directiva designó en mayo a Ilya Espino de Marotta como administradora para el periodo 2026-2033, tras un proceso que la institución calificó como independiente y sustentado en criterios técnicos.
Espino de Marotta es ingeniera marina y cuenta con más de 40 años de trayectoria dentro del Canal. Ha ocupado los cargos de subadministradora y oficial de Sostenibilidad, además de haber participado en proyectos estratégicos, incluido el programa de ampliación de la vía interoceánica.
La Junta Directiva reconoció que la administración de Vásquez enfrentó desafíos como la crisis hídrica, la pandemia, las disrupciones logísticas internacionales y las tensiones geopolíticas que modificaron las rutas del comercio mundial.
Vásquez asumió como administrador en septiembre de 2019. Con su salida y la toma de posesión de Espino de Marotta se completará la transición institucional iniciada después de su designación.
Puede ver la presentación de Vásquez aquí: