La Novia de Estambul
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A 62 años de los trascendentales hechos del 9 de enero de 1964 en Panamá, la figura del expresidente Roberto Francisco Chiari Remón (1905-1981) sigue siendo central en la memoria histórica nacional. Recordado como “el presidente de la dignidad”, Chiari pasó a la historia por ser el único mandatario panameño que rompió relaciones diplomáticas con los Estados Unidos en respuesta a la violencia contra el pueblo panameño, un acto sin precedentes que marcó un antes y un después en las relaciones bilaterales entre ambos países.
Las estirpe política de la familia Chiari se remonta a principios de la República, cuando su padre Rodolfo, ocupó varios puestos públicos antes de llegar a la silla presidencial en 1928. Roberto, nacido el 2 de marzo de 1905, fue el único de los hijos de Rodolfo que se interesó en la política. Sin embargo, antes de entrar al ruedo político, Chiari jugó un papel importante dentro de la empresa azucarera de la familia, lo que lo llevó a construir una carrera pública sólida dentro del Partido Liberal. Su trayectoria política incluyó cargos legislativos y diplomáticos, y en 1960 fue elegido presidente de Panamá.
Durante su presidencia, Chiari se caracterizó por un enfoque reformista y una firme defensa de los intereses panameños, especialmente en relación con la controvertida presencia estadounidense en la Zona del Canal, que había sido cedida a Estados Unidos por medio del Tratado Hay-Bunau Varilla de 1903. Dicho tratado otorgaba a Estados Unidos control soberano sobre una franja de territorio alrededor del canal, lo que con el tiempo se convirtió en fuente de tensiones políticas y sociales entre ambas naciones.
La tensión que desembocó en los trágicos sucesos de enero de 1964 se remonta a las negociaciones entre Panamá y Estados Unidos que buscaban reconocer simbólicamente la soberanía panameña mediante el izado conjunto de las banderas de ambos países en la Zona del Canal. En 1963, Chiari y el presidente estadounidense John F. Kennedy acordaron que la bandera panameña debería ondear en sitios públicos de la Zona del Canal a partir de enero de 1964, un gesto con gran valor simbólico para Panamá.
Sin embargo, cuando llegó la fecha pactada, muchos residentes estadounidenses conocidos como “zoneítas” ignoraron el acuerdo y se negaron a izar el pabellón panameño junto al estadounidense. Esto encendió la indignación entre los panameños, que lo veían como una afrenta directa a la soberanía nacional.
El 9 de enero de 1964, un grupo de unos 200 estudiantes del Instituto Nacional marchó hacia la Escuela de Balboa dentro de la Zona del Canal con la intención de izar la bandera panameña en cumplimiento del acuerdo presidencial. El acto pacífico derivó en enfrentamientos cuando la bandera fue arrancada y dañada, lo que provocó protestas masivas. El país entero se volcó a las calles en indignación, y los enfrentamientos entre civiles panameños, policías de la Zona del Canal y tropas estadounidenses se extendieron por varios días.
Frente a la violencia desatada y la represión en la zona del Canal, Roberto F. Chiari tomó una decisión histórica: el 10 de enero de 1964 ordenó romper relaciones diplomáticas con los Estados Unidos, una medida extrema que no tenía precedentes entre naciones latinoamericanas frente a la potencia del Norte.
El saldo fue trágico: alrededor de 21 panameños muertos y cientos de heridos, entre ellos el joven líder estudiantil Ascanio Arosemena, cuyo nombre quedó inscrito en la historia nacional como símbolo del sacrificio por la soberanía patriótica. Por esto, el 9 de enero se celebra en Panamá como el Día de los Mártires.
La ruptura fue anunciada oficialmente al mediodía de ese día, tras una sesión extraordinaria del Gabinete Nacional y del Consejo de Relaciones Exteriores encabezada por el propio Chiari, donde se aprobó por unanimidad la medida como una respuesta digna a lo que se consideró una agresión injustificada contra el pueblo panameño.
Al declarar la ruptura, Chiari exigió que Panamá no reanudaría relaciones diplomáticas con Estados Unidos hasta que se establecieran negociaciones para revisar los tratados que regían la presencia estadounidense en el istmo y que perpetuaban lo que muchos panameños consideraban una pérdida de soberanía.
La decisión de Chiari encontró eco en gran parte de la población panameña, que vio en ella un acto de dignidad y defensa de la soberanía. Sin embargo, también generó tensiones diplomáticas que obligaron a la Organización de Estados Americanos (OEA) a intervenir para mediar en el conflicto. Después de semanas de negociaciones multilaterales, Panamá y Estados Unidos firmaron la Declaración Moreno-Bunker el 3 de abril de 1964, que marcó el restablecimiento de relaciones diplomáticas condicionadas a la apertura de diálogos sin precondiciones.
Aunque la ruptura diplomática fue de corta duración, su impacto fue profundo. Por primera vez, un país latinoamericano enfrentó de manera abierta a Estados Unidos en defensa de su soberanía, enviando un mensaje que resonó más allá de sus fronteras y que fortaleció el reclamo panameño sobre el Canal.
La postura firme de Chiari en 1964 consolidó su reputación como un mandatario patriótico y valiente. Por ello, figuras históricas y analistas políticos en Panamá suelen referirse a él como “el presidente de la dignidad”, un título que expresa el respeto por su decisión de enfrentar a una superpotencia en favor de principios fundamentales de soberanía y justicia.
El impacto de su decisión trascendió su gobierno: la crisis de 1964 alentó el proceso de renegociación de la relación canalera, que décadas más tarde culminaría con los Tratados Torrijos-Carter de 1977 y la devolución total del Canal a manos panameñas el 31 de diciembre de 1999.