La Mamá del 10
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A pesar de la implementación del subsidio al combustible para el sector transporte, la realidad en las calles refleja un panorama distinto: buses formales circulan con poca demanda, mientras usuarios hacen largas filas para abordar transporte alternativo.
Durante un recorrido en rutas hacia el interior del país, se evidenció que los vehículos que reciben el subsidio presentan baja ocupación, en contraste con el transporte alternativo, donde se concentran los pasajeros pese a no contar con este beneficio estatal.
Uno de los principales factores señalados por usuarios y transportistas es la restricción de circulación por el puente de las Américas, que impide el paso a buses de mayor tamaño, afectando la eficiencia de las rutas formales.
“El problema es que la competencia es desleal. Ellos son más rápidos porque nosotros no podemos circular por el puente de las Américas”, expresó un transportista, quien además advirtió que el aumento del combustible y las limitaciones operativas representan “el último clavo en el ataúd” para el sector.
Los conductores formales aseguran que, aunque reciben el subsidio, este no compensa las pérdidas generadas por la disminución de pasajeros, quienes optan por alternativas más rápidas.
Del lado de los usuarios, la prioridad es la movilidad. Muchos aseguran que deben madrugar desde las 4:00 a.m. y aun así llegan tarde a sus trabajos debido a los tranques y la falta de rutas directas.
“Todos los días es el mismo problema. Tengo que hacer transbordos y aun así llego tarde”, relató una usuaria afectada.
Otro pasajero explicó que prefiere el transporte alternativo porque es el único que le permite llegar directamente a su lugar de trabajo, en sectores como Howard o la 5 de Mayo, sin tener que pasar por la terminal de transporte.
El Gobierno Nacional ha defendido el programa, señalando que el subsidio cubre el incremento del combustible y busca evitar alzas en las tarifas.
Actualmente, el beneficio contempla montos como:
Sin embargo, las autoridades han reiterado que no es viable eliminar los topes de consumo, argumentando que “los recursos del Estado no son ilimitados” y que el programa debe mantenerse controlado para evitar desvíos.
Ante este escenario, los transportistas solicitan a las autoridades revisar las condiciones del subsidio y las restricciones viales, especialmente el paso por el puente de las Américas, como una medida clave para recuperar la demanda.
Advierten que, de mantenerse las condiciones actuales, el subsidio podría perder efectividad, ya que no soluciona el problema de fondo: la movilidad y competitividad del servicio.
Mientras tanto, miles de usuarios continúan enfrentando largas filas, retrasos y trasbordos diarios, en un sistema donde el apoyo económico no logra traducirse en un servicio más eficiente.