Tuberculosis disminuye en Panamá: incidencia bajó en 2025, aunque persisten focos de alta transmisión

El jefe de la Sección de Control de la Tuberculosis del Minsa, Edwin Aizpurúa, señala que esta disminución refleja avances en las estrategias de vigilancia epidemiológica, que incluyen la aplicación permanente de pruebas diagnósticas a personas con factores de riesgo, con el objetivo de lograr un diagnóstico oportuno y reducir la transmisión de la enfermedad.

Actualmente, Panamá cuenta con tratamientos gratuitos y avalados por estándares internacionales para el control de la tuberculosis. Entre ellos se encuentra el esquema convencional de seis meses que combina rifampicina, isoniacida, etambutol y pirazinamida. / Cortesía/Minsa

Ciudad de Panamá, Panamá/La incidencia de tuberculosis en Panamá registra una reducción sostenida durante el último año, al pasar de 47.7 casos por cada 100 mil habitantes en 2024, con 2,156 casos notificados, a 44.7 casos por cada 100 mil habitantes en 2025, con 2,044 casos acumulados, según datos divulgados por el Ministerio de Salud (Minsa).

El jefe de la Sección de Control de la Tuberculosis del Minsa, Edwin Aizpurúa, señala que esta disminución refleja avances en las estrategias de vigilancia epidemiológica, que incluyen la aplicación permanente de pruebas diagnósticas a personas con factores de riesgo, con el objetivo de lograr un diagnóstico oportuno y reducir la transmisión de la enfermedad.

El funcionario también destaca que las defunciones por tuberculosis disminuyen de 267 fallecimientos en 2024 a 181 en 2025, lo que evidencia mejoras en la detección temprana, el acceso a tratamientos y el seguimiento médico de los pacientes.

Regiones con mayor incidencia

A pesar de la tendencia a la baja, el Minsa advierte que algunas zonas mantienen índices elevados de contagio. Entre ellas figuran Bocas del Toro, con 135.54 casos por cada 100 mil habitantes; Panamá Este, con 135.7; y la comarca Guna Yala, con 131.3 casos por cada 100 mil habitantes, regiones que concentran los mayores registros a nivel nacional.

Aizpurúa recalca que la tuberculosis continúa siendo un problema de salud pública, principalmente debido al diagnóstico tardío, que facilita la propagación de la enfermedad.

El especialista exhorta a la población a acudir a los centros de salud ante síntomas como tos persistente por más de 15 días, fiebre, sudoración nocturna y pérdida de peso, signos que pueden estar asociados a esta enfermedad.

Abandono del tratamiento, otro desafío

Las autoridades sanitarias manifiestan preocupación por el abandono del tratamiento por parte de pacientes diagnosticados, una situación que favorece la propagación del contagio y aumenta el riesgo de desarrollar resistencia a los medicamentos.

En ese sentido, el Minsa reporta que 244 pacientes abandonan el tratamiento en 2024, mientras que en 2025 la cifra baja a 94 casos, lo que representa una reducción, aunque el problema persiste.

Las personas con mayor riesgo de desarrollar tuberculosis activa incluyen aquellas con sistemas inmunológicos debilitados, como pacientes con VIH/SIDA, diabetes o cáncer, además de quienes viven en condiciones de hacinamiento, presentan desnutrición o mantienen hábitos como el tabaquismo, alcoholismo o consumo de drogas inyectables.

Tratamientos disponibles

Actualmente, el país cuenta con tratamientos gratuitos y avalados por estándares internacionales para el control de la enfermedad. Entre ellos se encuentra el esquema convencional de seis meses que combina rifampicina, isoniacida, etambutol y pirazinamida.

Asimismo, el país implementa un esquema abreviado de cuatro meses que incorpora rifapentina, moxifloxacino, isoniacida y pirazinamida en su fase intensiva, seguido de rifapentina, isoniacida y moxifloxacino en la etapa de continuación, permitiendo reducir el tiempo total del tratamiento sin afectar su efectividad.

Proyecciones para 2026

Como parte de las estrategias de control, el Minsa prevé incorporar para mediados de 2026 nuevos equipos diagnósticos, incluyendo sistemas de rayos X con software de asistencia diagnóstica, que serán instalados en las regiones de salud de Chiriquí, Darién y Colón, con financiamiento del Fondo Monetario Internacional (FMI).

Paralelamente, Panamá trabaja junto a otros países de la región para incrementar el número de pruebas diagnósticas y fortalecer la detección temprana, con miras a avanzar en el control y eventual eliminación de la tuberculosis.

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