Gran Turismo: Based On True Story
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Canadá/El Grupo G llega a su punto más caliente. Después de la primera jornada, tanto Nueva Zelanda como Egipto sumaron un empate y afrontan un duelo que puede marcar el camino hacia los dieciseisavos de final. Los neozelandeses igualaron 2-2 ante Irán, mientras que los egipcios sorprendieron al rescatar un 1-1 frente a Bélgica.
La igualdad es máxima. Bélgica e Irán empataron sin goles en el otro encuentro de la segunda jornada, por lo que una victoria en Vancouver dejaría al ganador en una posición muy favorable de cara a la clasificación.
Los All Whites regresaron a una Copa del Mundo tras 16 años de ausencia y dejaron muy buenas sensaciones en su debut. Elijah Just fue la gran figura con un doblete ante Irán, mientras que el veterano delantero Chris Wood aportó liderazgo y asistencias. El equipo de Darren Bazeley mostró orden, intensidad y capacidad para competir ante rivales teóricamente superiores.
La principal incógnita será si puede mantener la misma eficacia ofensiva frente a una defensa egipcia que se caracteriza por su solidez.
Los Faraones llegan impulsados por el valioso empate conseguido frente a Bélgica. La selección dirigida por Hossam Hassan busca su primera victoria en la historia de los Mundiales y confía en el talento de Mohamed Salah y Omar Marmoush para desequilibrar el encuentro.
Más allá de Salah, Egipto ha insistido en construir un juego colectivo menos dependiente de su estrella, algo que ya mostró en el empate contra Bélgica.
Salah contra el sector izquierdo neozelandés: el extremo egipcio será la principal amenaza y obligará a una vigilancia constante de Liberato Cacace y Michael Boxall.
Chris Wood como referencia aérea: Nueva Zelanda buscará explotar el juego directo y las segundas jugadas.
La presión del resultado: con Bélgica e Irán ya habiendo empatado, los tres puntos pueden valer media clasificación.