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Panamá/La historia de Frantzdy Pierrot es el vivo retrato de la superación. El delantero haitiano, que una vez jugó descalzo en las calles de Cap-Haïtien utilizando naranjas, bolsas de plástico y trapos viejos como balones, se prepara ahora para liderar a Haití en la Copa Mundial de la FIFA 2026™.
Para Pierrot, este torneo no es solo fútbol; es una plataforma para devolver la esperanza, el orgullo y la unidad a un país que ha enfrentado profundas dificultades sociales y de violencia.
A los once años, la vida de Pierrot cambió radicalmente cuando se mudó a Massachusetts, gracias al sacrificio de su padre, quien llegó a tener tres empleos para costear el traslado de su familia a Estados Unidos. Aunque fue elegido en el draft de la MLS, Pierrot tomó el riesgo de emigrar a Europa, donde forjó una carrera sólida en clubes como el Mouscron de Bélgica y el Guingamp de Francia.
Su consolidación definitiva llegó con el Maccabi Haifa de Israel, club con el cual alcanzó la cima profesional al disputar la Champions League. Pierrot recuerda con especial orgullo la victoria ante la Juventus, un hito que le demostró que, con disciplina y fe, cualquier sueño es alcanzable, incluso para quien empezó desde lo más humilde.
El regreso de Haití a la cita mundialista se selló de forma emotiva, en gran parte gracias a un gol decisivo de Pierrot ante Costa Rica. La clasificación provocó celebraciones masivas en las calles haitianas, permitiendo que la gente olvidara momentáneamente el miedo a las bandas y la inseguridad.
De cara al torneo de 2026, la selección de Haití se encuentra encuadrada en el Grupo C, donde enfrentará a gigantes como Brasil, además de Marruecos y Escocia. Pese a ser considerados los menos favoritos, el equipo mantiene el lema nacional “L'union fait la force” (la unión hace la fuerza) y el objetivo de competir con valentía.
Finalmente, el delantero no olvida sus raíces y ha canalizado su éxito a través de la Fundación Frantzdy Pierrot, con el fin de brindar estructura, educación y oportunidades a los niños haitianos, demostrándoles que ningún sueño es demasiado grande.
Fuente FIFA