Faster
En vivo
Panamá/El Super Bowl volvió a demostrar por qué es el evento deportivo más grande del planeta, no solo por lo que ocurre en el emparrillado, sino también por el impacto cultural y musical que lo rodea.
En medio del imponente espectáculo de la NFL, el artista puertorriqueño Bad Bunny fue el gran protagonista del show de medio tiempo, desplegando toda la fuerza de la música latina ante millones de espectadores alrededor del mundo.
Mientras en el terreno de juego los Seattle Seahawks imponían condiciones y se iban al descanso con ventaja de 9-0 sobre los New England Patriots, las luces del estadio se apagaron para dar paso a uno de los momentos más esperados de la noche: el Halftime Show. Allí, Bad Bunny irrumpió en escena con una puesta en escena vibrante, cargada de ritmos urbanos, coreografías impactantes y una producción visual que hizo vibrar a los presentes.
El cantante boricua interpretó algunos de sus mayores éxitos, logrando que el público coreara cada canción en un ambiente de auténtica celebración. Uno de los instantes más emotivos del espectáculo llegó cuando Bad Bunny ondeó la bandera de Puerto Rico, un gesto que fue ampliamente destacado por medios internacionales como un símbolo de orgullo latino en el escenario más visto del deporte estadounidense.
Cadenas como ESPN, BBC Sport y The Guardian resaltaron el impacto del artista y la manera en que la música latina volvió a tomar protagonismo en el Super Bowl, consolidando su alcance global. En redes sociales, el show generó miles de reacciones en tiempo real, con fanáticos y figuras del espectáculo elogiando la energía y el mensaje cultural del puertorriqueño.
En lo deportivo, el partido mantenía un tono defensivo durante la primera mitad, con unos Seahawks efectivos que aprovecharon sus oportunidades para irse al descanso con una ventaja clara, mientras los Patriots buscaban respuestas para la segunda parte.
Así, el Super Bowl volvió a fusionar deporte, música y espectáculo en una misma noche. Entre el dominio inicial de Seattle y el despliegue artístico de Bad Bunny, el evento reafirmó su estatus como una vitrina global donde el fútbol americano y la cultura pop se encuentran para hacer historia.