Imperdonable: Corazón Negro
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En las montañas de Cerro La Vieja, en la provincia de Coclé, la crianza de mariposas se ha convertido en una alternativa sostenible que combina la conservación de la biodiversidad con la generación de ingresos para familias rurales, gracias a la exportación de pupas al mercado internacional.
El proyecto ha despertado el interés de compradores en Países Bajos, donde las especies panameñas han comenzado a abrirse espacio en un mercado que, según sus impulsores, durante cuatro décadas había estado dominado por productores de países como Costa Rica, Ecuador y Colombia.
En comunidades como Nuevo Emperador, productores locales participan en la cría de mariposas desde el huevo hasta la etapa de crisálida, un proceso que tarda alrededor de 25 días, aunque puede variar según las condiciones climáticas. Posteriormente, la mariposa completa emerge aproximadamente una semana después.
Además de representar una fuente de ingresos, la actividad fomenta prácticas amigables con el ambiente, como la eliminación del uso de herbicidas y otros agroquímicos, así como la siembra de plantas hospederas y flores que sirven de alimento y refugio para estos insectos.
Información de Joselin Mósquera