Corazón de Madre
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Ciudad de Panamá, Panamá/Las provincias de Herrera y Los Santos, en la región de Azuero, continúan enfrentando una grave crisis de agua potable a más de ocho meses del descubrimiento de altos niveles de contaminación en los ríos La Villa y Estibaná. Desde mayo de 2025, miles de familias han tenido que adaptarse a la falta de agua segura, lo que ha transformado drásticamente su vida diaria.
Más de 200 mil personas dependen de estos ríos para abastecerse, pero la confianza en el agua que llega a los hogares se ha perdido. Muchos ciudadanos recurren a comprar agua de estaciones certificadas por el Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (Idaan) o cargarla con garrafones y tanques, mientras el riesgo de enfermedades persiste.
Residentes como Kerima y Lidia Gutiérrez relatan que han sufrido malestares estomacales por consumir el agua, y advierten que la situación afecta especialmente a los sectores más vulnerables económicamente. Los productores locales también han tenido que hacer inversiones importantes para continuar con sus actividades, y los hogares han visto incrementado su presupuesto familiar para garantizar agua segura.
Las autoridades explican que la contaminación se originó por desechos de porquerizas, uso de agroquímicos y la mala gestión de los vertederos municipales, y que el proceso de saneamiento de la red será lento y complicado, especialmente en la ciudad de Chitré. Se estima que, pasadas las fiestas del Carnaval, algunos residentes podrían volver a utilizar el agua del grifo de manera segura, una vez que el Ministerio de Salud certifique su potabilidad.
Mientras tanto, la crisis persiste y los habitantes de Azuero siguen movilizándose para obtener agua segura, enfrentando una situación que se ha prolongado durante meses y que mantiene en alerta a toda la región.