Contenido Exclusivo: Vivienda propia: ¿Sueño lejano?

Muchos jóvenes optan por alquilar como solución a corto plazo. Otros continúan viviendo con sus padres mientras logran estabilidad económica.

Proyectos de viviendas / TVN Noticias
Kayra Saldaña - Periodista
15 de abril 2026 - 19:52

Ciudad de Panamá, Panamá/Tener casa propia ha sido, durante décadas, uno de los mayores anhelos en Panamá. Representa estabilidad, seguridad y ese momento en el que muchos sienten que “lo lograron”.

Sin embargo, para una gran parte de los jóvenes, ese sueño parece estar cambiando de forma o alejándose cada vez más; generaciones pasadas lograban comprar vivienda a una edad relativamente temprana. Hoy, la historia es distinta: cada vez más panameños retrasan la compra de su primer hogar.

“No es tan fácil. Si buscas casas, tienes que irte muy lejos; sacrificas calidad de vida. Y si es céntrico, es pequeño”, comenta Jorge Lucía, joven consultado.

Según la asesora financiera Martha Luna, aunque Panamá ofrece facilidades como préstamos hipotecarios a 30 o 35 años, el aumento de costos sigue aplazando la posibilidad de inversión.

Apartamentos en la capital
Apartamentos en la capital / TVN Noticias

Desde el sector bancario, Eivilyn Da Luz Palacios, del Banco Nacional, explica que el 60% de quienes solicitan préstamos hipotecarios tiene más de 30 años, mientras que solo un 20% se ubica entre los 25 y 30 años. Esto responde, en gran medida, a la necesidad de contar con mayor estabilidad laboral antes de asumir este compromiso.

Uno de los principales obstáculos es el costo de la vivienda. En zonas urbanas como Ciudad de Panamá, una propiedad puede superar fácilmente los 100 mil o 150 mil dólares, dependiendo de la ubicación. “Busqué en áreas como Bethania y Bella Vista, pero son muy caras. Y si me voy hacia el oeste, el tráfico me genera más gastos”, relata Arellys Márquínez, quien ha intentado comprar vivienda en varias ocasiones.

La directora ejecutiva de Convivienda, Elisa Suárez, advierte que muchas personas ya no logran cubrir ni el abono inicial y que incluso en los últimos años se ha registrado una caída en la venta de viviendas bajo el interés preferencial.

Y es que el nivel salarial también juega un papel clave. Para aspirar a una vivienda dentro del rango de interés preferencial, entre 50 mil y 120 mil dólares, se estima que una persona debe ganar entre 1,000 y 1,500 dólares mensuales. Sin embargo, la realidad es otra: cerca del 70% de la población no alcanza ese ingreso.

Proyecto de viviendas en Panamá
Proyecto de viviendas en Panamá / TVN Noticias

El consultor empresarial René Quevedo señala que el salario promedio de los jóvenes en Panamá ronda los 800 dólares, lo que limita significativamente su acceso al mercado inmobiliario. Además, muchos trabajan en la informalidad o tienen ingresos variables, lo que dificulta aún más calificar para un préstamo hipotecario.

El acceso a la vivienda no solo depende del precio del inmueble. El economista Eric Molino explica que factores como los retrasos en los pagos del Estado al interés preferencial han reducido el interés de los bancos en este segmento. A esto se suma el Impuesto de Transferencia de Bienes Inmuebles (ITBI), que ahora también se aplica a viviendas nuevas.

“El 2% del ITBI se trasladará al cliente”, advierte nuevamente Elisa Suárez. Según Molino, esto implica que una persona que antes necesitaba reunir unos 3,000 dólares para el abono inicial, ahora podría requerir más de 4,000 dólares.

Por su parte, el ministro de Vivienda, Jaime Jované, señaló que el ITBI no es nuevo y que es un impuesto cuyo subsidio culminó y que las promotoras lo podrían reflejar como un gasto. Sin embargo, aclaró que el tema se revisa.

Ante este escenario, muchos jóvenes optan por alquilar como solución a corto plazo. Otros continúan viviendo con sus padres mientras logran estabilidad económica.

Proyectos habitacionales
Proyectos habitacionales / TVN Noticias

El contexto laboral también influye: aproximadamente la mitad de las personas desempleadas en el país tiene menos de 30 años, lo que retrasa su capacidad de adquirir vivienda. Pero también hay un problema más amplio: déficit habitacional. La directora de Convivienda, Elisa Suárez, también advierte sobre el aumento del hacinamiento, con tres a cuatro familias que comparten una misma vivienda.

El país enfrenta un déficit habitacional importante: entre 150 mil y 180 mil viviendas faltantes. Hasta 400 mil hogares con necesidades habitacionales si se incluye el déficit cualitativo.

Además de los factores económicos, hay un cambio en las prioridades. “Muchos jóvenes prefieren estudiar, comprarse un carro o vivir experiencias antes de pensar en una casa”, comenta Luis Ríos, quien actualmente comparte gastos de vivienda con su hermano y compañeros.

En esa línea, Martha Luna añade que, mientras más lejos se ubican los proyectos de vivienda, menos atractivos resultan, lo que lleva a muchos jóvenes a seguir alquilando o viviendo con sus padres.

Desde el gobierno se reconoce que el acceso a la vivienda es cada vez más complejo. El ministro Jaime Jované ha señalado que se impulsan programas como el arrendamiento con opción a compra, dirigidos a jóvenes que aún no califican para un préstamo hipotecario. También se plantean proyectos habitacionales cerca de la línea del metro y transporte público para reducir costos y mejorar el acceso.

Expertos insisten en que las políticas públicas deben enfocarse más en la clase media y en la construcción de viviendas accesibles cerca de los centros de trabajo.

Una vivienda digna es un derecho humano, pero entre ingresos insuficientes y la falta de viviendas de bajo costo en el mercado, su acceso es cada vez más difícil. Seguirá siendo una necesidad de las nuevas generaciones, especialmente si deciden constituirse en familias. Toca que hagamos lo necesario para que este sueño se cumpla.

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