Rana dorada, la incertidumbre sobre el futuro de esta especie en 'peligro crítico'

Especies en peligro

Un ejemplar de Atelopus zeteki, la rana dorada panameña.
Un ejemplar de Atelopus zeteki, la rana dorada panameña. / Cortesía
Saydie M. González - Periodista Multimedios
29 de agosto 2023 - 04:00

Ciudad de Panamá, Panamá/Cada 14 de agosto se conmemora en Panamá el Día de la Rana Dorada (Atelopus zeteki), misma que fue declarada símbolo ecológico y cultural por medio de la Ley 37 del 3 de agosto de 2010. Pese a ello, más que una celebración, esta fecha se ve envuelta en medio de una gran incertidumbre sobre su bienestar.

Fascinantes estudios

Por décadas, esta rana ha sido objeto de fascinantes estudios, producto de su característico color dorado y manchas negras. Una especie endémica en el país que se enfrenta a una dura batalla por su supervivencia. En los últimos años, este anfibio se ha convertido en un símbolo de la fragilidad de la biodiversidad en un mundo afectado por el cambio climático y la degradación de su hábitat.

De acuerdo con datos compartidos por el Proyecto de Rescate y Conservación de Anfibios de Panamá (PARC, por sus siglas en inglés) en su página web, la rana dorada panameña fue vista en estado salvaje por última vez en 2009. En los sitios donde la especie habitaba era abundante la cantidad de especímenes que solía haber, sin embargo, a partir de 2006 sufrió un declive en su existencia, producto de una de sus mayores amenazas: La enfermedad de quitridiomycosis.

Históricamente, su población se encontraba en la región alrededor de El Valle de Antón en Coclé y en el cerro Campana, Panamá Oeste. Su esperanza de vida oscila entre los 12 años.

Amenazas a su subsistencia

De acuerdo con Mario Urriola, biólogo y miembro de la Fundación Biodiversidad Tropical Panamá, esta enfermedad es causada por el hongo patógeno Batrachochytrium dendrobatidis (Bd), el cual afecta la piel de los anfibios, impidiéndoles que puedan tener un cambio de oxígeno y temperatura en el ambiente, al no poder respirar, esta provoca su muerte.

Urriola también señalo que, si bien esta enfermedad está causando el problema final, su hábitat fue degradándose por otras amenazas que enfrenta como la destrucción de los bosques, la contaminación ambiental, su extracción ilegal, desarrollo urbanístico, contaminación de fuentes hídricas e incendios forestales.

Inclusive, el PARC destaca que su históricamente esta especie era capturada para el mercado de mascotas debido a su atractivo y rareza. Desde 2000, la población de Atelopus zeteki ha disminuido en un 80%, según el Instituto Nacional de Biodiversidad de Panamá. La Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) clasifica a este animal como "en peligro crítico", lo que significa que está en un riesgo extremadamente alto de extinción.

Desde 2000, la población de la rana dorada ha disminuido en un 80%, según el Instituto Nacional de Biodiversidad de Panamá.
Desde 2000, la población de la rana dorada ha disminuido en un 80%, según el Instituto Nacional de Biodiversidad de Panamá. / Cortesía de @MiAmbientePma

Proyectos de conservación

Afortunadamente, antes de que el ominoso hongo se extendiera como una sombra mortal sobre el hábitat de la rana dorada en Panamá, diversas organizaciones conservacionistas nacionales e internacionales ya habían tomado acciones para preservar esta icónica especie, así como científicos y gobiernos, están trabajando juntos para abordar las amenazas que enfrenta esta emblemática especie.

La cría en cautiverio y la reintroducción controlada en hábitats protegidos también son estrategias que se están implementando para aumentar las poblaciones de la rana dorada. Estos esfuerzos requieren una cuidadosa planificación y supervisión para garantizar que las ranas liberadas tengan las mejores posibilidades de sobrevivir y reproducirse en la naturaleza.

“Estos se encuentran en un ambiente controlado donde se regula su temperatura y hábitat, en el momento en que son reintroducidos, los cambios más el hongo provocan el declive en sus poblaciones. Se podría decir que este animal ya no se encuentra presente la naturaleza, sino en cautiverio”, manifestó Urriola.

Estudios

La ardua tarea de recolectar y cuidar a las ranas doradas panameñas en cautiverio se volvió una última línea de defensa. Sin embargo, este esfuerzo no estuvo exento de consecuencias, como lo revela una investigación reciente que explora los efectos del cautiverio en las comunidades microbianas que residen en la piel de estos anfibios.

Según iNaturalist Panamá, la piel de los anfibios, mucho más que un manto externo, es un ecosistema en sí mismo. Allí, una comunidad bacteriana diversa reside, desempeñando un papel crucial en la protección contra patógenos. Fue esta relación única entre los anfibios y sus aliados microscópicos la que llamó la atención de los investigadores en el contexto de la conservación de la rana dorada.

Con el avance de la amenaza del hongo asesino, investigadores se embarcaron en un análisis profundo. Observaron no solo la comunidad bacteriana de las ranas doradas panameñas silvestres, sino también la de sus contrapartes en cautiverio, provenientes de la misma población. La tecnología de secuenciación genética permitió rastrear la composición microbiana y comprender cómo el cautiverio a largo plazo había dejado su huella en ella.

Los resultados no sorprendieron en su totalidad. La estructura de la microbiota de la piel de las ranas doradas panameñas silvestres y las cautivas resultó ser notablemente diferente. El cautiverio, como se esperaba, había modificado la comunidad microbiana en gran medida. Pero aquí radica la sorpresa: después de aproximadamente ocho años en cautiverio, las crías de las ranas doradas panameñas cautivas aún compartían un impresionante 70% de su comunidad microbiana con sus contrapartes salvajes.

Este descubrimiento tiene un valor más allá de lo microscópico. Demuestra que, a pesar de los desafíos del cautiverio, la comunidad microbiana asociada a estas ranas puede ser resistente. Aunque la estructura haya sido influenciada por el manejo en cautiverio, la esencia de esta relación entre anfibio y microbio persiste.

Importancia ecológica

Sobre su importancia ecológica, el biólogo destacó que, estas son controladoras de otras especies, como insectos más que nada de invertebrados pequeños. A su vez, son alimentos para otros animales.

"La desaparición de estos animales nos indica los cambios en los ecosistemas. Los anfibios funcionan como indicadores de contaminación. Al desaparecer, esto demostrará que los ecosistemas están mal. Por tal motivo, no se debe seguir permitiendo su extracción ilegal y la deforestación de su ecosistema", explicó Urriola.

En última instancia, la supervivencia de la rana dorada y otras especies en peligro de extinción depende de la colaboración entre gobiernos, comunidades locales, científicos y la sociedad en su conjunto. Los programas de educación y concienciación están ayudando a informar al público sobre la importancia de proteger la biodiversidad y preservar los hábitats naturales.

La rana dorada no solo representa una parte invaluable de la riqueza natural del mundo, sino que también es un recordatorio de la frágil red de vida en la que todos estamos interconectados. Protegerla significa proteger no solo una especie, sino todo un ecosistema y la belleza intrínseca de nuestro planeta.

La preservación de esta rana dorada no es solo una cuestión de conservación, sino una prueba de la capacidad de los humanos para coexistir y proteger las maravillas naturales en este planeta.

Si te lo perdiste
Lo último
stats