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Ciudad de Panamá, Panamá/La Navidad no solo es luces y fiesta; para muchos también es una oportunidad de trabajo.
En esta temporada, decenas de emprendedores convierten sus casas en pequeños talleres para llevar sustento a sus hogares, convirtiendo los emprendimientos navideños en la otra economía.
La temporada navideña es para muchos sinónimo de gastos, pero para otros es la mejor oportunidad del año para generar ingresos.
Hacer dulces de frutas caseros para Josefina Mosquera es una actividad gratificante que une a toda su familia. Al entrar a su casa, el aroma particular de los dulces de frutas envuelve a cualquiera.
Por más de 10 años se ha dedicado a esta actividad y aunque todo empezó como un hobby entre ensayo y error, hoy en día sus dulces son muy cotizados.
“Empiezo desde junio comprando las frutas, las cristalizo, se colocan en licor y los demás insumos los voy comprando poco a poco. Empecé con 10 dulces, luego con 15, 20 y ahora tengo hasta 30 pedidos”, dijo.
El costo aproximado para hacer dos dulces de frutas es de 15.00 dólares.
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Al igual que Josefina, hay decenas de emprendedores que ponen a prueba sus destrezas y habilidades para la confección de diversos productos.
Cada frasco y cada empaque es el resultado de horas de preparación, dedicación y fe en que el esfuerzo valdrá la pena.
En la ciudad de Colón, también hay emprendedores que trabajan a toda máquina para impulsar la economía y mantener vivas las tradiciones. Así lo hace Yuadith de Mayers, que junto a su esposo prepara y vende picantes a base de frutas como maracuyá, manzana y frutos del bosque.
Esta Navidad, la reinvención también llegó a su cocina, con el lanzamiento de un nuevo producto: una salsa llamada bbq picante, pensada para acompañar el jamón en la mesa familiar.
“Hay personas que se quedan impresionadas porque no habían escuchado sobre el picante de frutas. Uno de los picantes tropicales y diferentes que tenemos es el de mora, fresa y arándanos, que se puede combinar en estas fiestas navideñas con el jamón”.
Pero no todo ocurre entre ollas y fogones y aunque emprender no es fácil, algunas personas deciden explorar nuevas habilidades, apostando a otros productos y técnicas como la sublimación que hace Marlen Salcedo, en suéteres.
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Por 13 años lo ha hecho, pero cada año es diferente, sus productos van acorde con la tendencia. No solo sublima suéteres, sino que también hace binchas, lazos, esferas navideñas y otras manualidades que la han llevado también a dictar cursos para apoyar a nuevos emprendedores.
Cada producto lleva una historia con piezas trabajadas 100% a mano por hericka gonzález, se recrean algunas experiencias del pasado en la tierra santa, con este hermoso y delicado nacimiento que son confeccionados con materiales reciclados.
“Somos basurólogos, expertos en basura. Donde vemos cosas que nos llamen la atención, se imagina y conectamos y decimos de ahí puede salir un pesebre”.
Por más de 20 años se ha dedicado a la confección de estas obras de arte, que incluso han traspasado fronteras. La creatividad y la paciencia son sus mejores aliados.
Todo el año pasan armando diferentes piezas.
Son pequeños negocios que crecen en esta temporada, impulsados por la alta demanda, por la necesidad de salir adelante en un país marcado por elevados niveles de desempleo e informalidad.
Para muchos emprendedores, estas ventas representan un ingreso clave que ayuda a cubrir gastos básicos, comprar alimentos y preparar la Navidad en casa, en medio de un mercado laboral que aún no ofrece suficientes oportunidades formales.
Apoyar a los emprendedores no es solo una compra, es una inversión social que fortalece hogares, dinamiza la economía y devuelve sentido a la Navidad.
En cada producto hay esfuerzo, dignidad y esperanza compartida, una muestra de que la solidaridad también puede construir futuros.