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Ciudad de Panamá, Panamá/La capital se ha embarcado en una meta ambiciosa: sanear el río Matasnillo, el más contaminado de la capital. Sin embargo, el camino hacia este objetivo se ha convertido, para muchos residentes y comerciantes, en un verdadero dolor de cabeza debido a los cierres y las molestias que generan las obras.
El proyecto de saneamiento, con un costo de unos 71 millones de dólares, implica la intervención de 18 puntos de trabajo a lo largo de algunas de las vías más congestionadas. Las autoridades, conscientes de la incomodidad, defienden la necesidad de las obras.
Paulette De Vicente, administradora del proyecto, pide calma: “Sí, estamos generando un poco de molestia, pero le pedimos a la población que tenga un poco de paciencia”.
Repasamos uno a uno los cierres.
Uno de los cierres más prolongados se encuentra en Miraflores de Betania, donde la vía principal ha permanecido bloqueada por casi 15 meses. Aquí fue construida una tubería que recolectará las aguas contaminadas que hoy desembocan en el Matasnillo.
La buena noticia es que la mayor parte de las obras está por concluir. De Vicente estima que podrán reabrir la calle pronto: “en aproximadamente 2 meses. Estamos haciendo la adecuación del pozo para que se convierta en cámaras de inspección. Lo único que se va a percibir es una alcantarilla y dirá: Sistema de alcantarillado de Panamá”.
Gran parte del trabajo ocurre bajo tierra, con microtuneladoras que construyen la red a profundidades de hasta 16 metros. No obstante, las intervenciones en superficie son necesarias para construir los pozos de acceso y mantenimiento.
No todos los cierres avanzan al mismo ritmo. El pozo que se construye en la entrada de la Avenida 12 de Octubre tiene un avance del 95%, pero la reapertura depende de los trabajos de tunelación que ocurren bajo la Avenida Fernández de Córdoba. Allí, el Matasnillo pasa muy contaminado.
“Para poder conectar el sistema de alcantarillado sanitario necesitamos unas interconexiones que forman parte de este contrato. Ya hemos iniciado con las interconexiones en el área de Pueblo Nuevo”, explicó De Vicente.
El impacto económico es tangible para los negocios de la zona. Mario Ruiz, un mecánico automotriz de la Avenida Fernández de Córdoba, relata su difícil situación: “Se hace chapistería, se hace aires, se hace mecánica rápida, pero debido al cierre la gente no llega”. Sus ingresos han caído drásticamente: “Podría decir que me rebajó el ingreso a un 20-30%. Ganaba $300, hoy en día me gano $50-$70, no gano más”. Esto lo obliga a buscar trabajos en otros talleres: “Tengo que salir a la 12 de Octubre, tengo que salir a la Transístmica donde me conocen, a buscar un trabajito, porque tengo que mantenerme”.
En la entrada de Pueblo Nuevo, se abrirá una zanja por tramos para instalar tuberías que se espera terminar en febrero del próximo año, si el clima lo permite.
El desafío para los comerciantes se intensifica con los próximos cierres. Justo esta semana, dos tramos de la Avenida Fernández de Córdoba serán parcialmente cerrados por 11 meses para construir un pozo, bloqueando los dos carriles hacia las afueras. Uno poco después del cruce con la Avenida La Paz y otro frente a la plaza Córdoba, donde se ubica la Acodeco.
Los comerciantes de la zona están informados, pero preocupados. Felipe Bello, gerente de tienda y talleres de 4x4, compartió su angustia: “Tenemos más de cuatro meses que nos hemos estado reuniendo y nos han estado advirtiendo de cómo es el proceso. Por mucha preparación que haya, es preocupante y angustiante el impacto; al tener un cierre de frente y otro diagonal, nos va a costar tiempo acceder acá, y a nuestra empresa eso le va a impactar de forma negativa. Pero creo que va a valer la pena el esfuerzo y el sacrificio para el río Matasnillo”.
La situación es crítica, ya que no habrá compensación para los negocios, y los nuevos cierres se ejecutarán en pleno diciembre, una época clave para la recuperación comercial.
El plan de obras se extiende más allá. Se planifican más cierres para 2026, incluyendo intervenciones al frente del Súper 99 de Fernández de Córdoba y al interno de Vista Hermosa.
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En la Vía España, el cierre frente al antiguo hospital pediátrico de la Caja, en medio de la calle, lleva –según los reportes de Saneamiento– un 41% de avance, y se estima que estará listo para octubre de 2026.
Otros trabajos más adelante, como la construcción del pozo frente a los Correos y Telégrafos de Carrasquilla, registra 94% de avance, y aunque no interviene el tráfico directamente, sí ha golpeado la calidad de vida de los residentes de Carrasquilla, como Griselda Marriaga: “Mucha tierra, mucha bulla, está bien los avances, pero ni siquiera nos han tomado en cuenta en nuestra salud. Nos ponían unas luces que penetraban en la noche. En mi apartamento parecía Navidad”. Para ella, la convivencia con las obras es un dilema de alto costo: “Soportarlo, ¿para dónde podíamos irnos? No podemos irnos a un hotel y pagar el alquiler del hotel”.
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Finalmente, las obras continúan por la Vía Porras (con reapertura prevista para mediados de 2026) y la Vía Brasil, con cierres planificados para 2026 en el cruce con Ricardo Arango y antes del cruce de la Calle 50.
A pesar de la incomodidad, el proyecto busca un bien mayor para la comunidad. Como concluye Paulette De Vicente: “Le estamos devolviendo a toda la ciudad que vive en los alrededores del río que tengan una mejor calidad de vida”.
El dilema es claro: el rescate del Matasnillo exige un alto precio que hoy pagan vecinos, conductores y comerciantes. Sin embargo, el verdadero saldo positivo se medirá cuando la ciudad pueda disfrutar, de una vez por todas, de su principal río, limpio.