Año Nuevo trágico: turista pierde tres dedos y tras ser dado de alta un ojo

Lo que debía ser una celebración inolvidable para dar la bienvenida al año 2026 terminó convirtiéndose en una doble tragedia para un joven turista italiano en Nápoles.

Foto ilustrativa de un paciente escuchando a su médico
Foto ilustrativa de un paciente escuchando a su médico / Inteligencia Artificial ChatGPT

Un hombre de 24 años, identificado como Andrea Buzzi, sufrió dos graves accidentes con pirotecnia en menos de tres días, dejando secuelas permanentes que marcarán su vida para siempre.

El incidente ocurrió en la capital de la región de Campania, una ciudad donde el uso masivo de fuegos artificiales durante la noche de Año Nuevo sigue siendo una práctica común, a pesar de las reiteradas advertencias de las autoridades locales sobre los riesgos asociados a su manipulación.

De acuerdo con la información conocida, el joven romano se encontraba en el centro histórico de Nápoles durante la madrugada del 1 de enero, participando en los festejos públicos, cuando un petardo de alta potencia explotó en su mano. La detonación fue inmediata y de gran intensidad, provocándole la amputación traumática de tres dedos.

Ante la gravedad de las heridas, Andrea Buzzi fue trasladado de urgencia al Hospital Vecchio Pellegrini, donde recibió atención médica especializada. Tras ser estabilizado y luego de una primera intervención, los médicos autorizaron su alta hospitalaria, al considerar que su estado general no representaba un riesgo vital inmediato.

Sin embargo, el desenlace del caso tomó un giro aún más dramático. Según relataron medios locales, el joven decidió reincorporarse a las celebraciones pese a encontrarse en plena recuperación y con la mano vendada. Esta decisión resultó fatal.

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Varias horas después, el 3 de enero, una batería pirotécnica colocada en el suelo lanzó un cohete que, por una falla técnica o una maniobra inesperada, salió proyectado directamente hacia su rostro. El impacto fue directo y devastador.

La explosión le ocasionó lesiones faciales de extrema gravedad y la pérdida total de uno de sus ojos. El turista fue trasladado nuevamente al Hospital Vecchio Pellegrini, donde ingresó en estado delicado y permaneció hospitalizado durante varios días bajo estricta observación médica.

Los especialistas confirmaron posteriormente que el daño ocular era irreversible, dejando secuelas permanentes. Aunque logró sobrevivir al segundo accidente, las consecuencias físicas y psicológicas serán de por vida.

Según se dio a conocer en Il Giornale Di Italia, el segundo impacto ocurrió como consecuencia directa de la decisión del joven de continuar manipulando pirotecnia, pese a haber sufrido un accidente grave días antes. El medio destacó que el cohete impactó de lleno en su rostro, agravando de manera irreversible su condición.

Tras recibir el alta médica definitiva, los padres de Andrea Buzzi viajaron hasta Nápoles para acompañarlo de regreso a Roma, donde continuará su proceso de recuperación, rehabilitación y seguimiento médico especializado.

Este caso ha reavivado el debate en Italia sobre el uso indiscriminado de fuegos artificiales durante las festividades de Año Nuevo. Cada año, hospitales del país reportan decenas de heridos, algunos con amputaciones, quemaduras graves o pérdida de visión, situaciones que en muchos casos podrían evitarse.

Las autoridades locales reiteraron el llamado a la prudencia y recordaron que la manipulación de pirotecnia sin las medidas de seguridad adecuadas representa un riesgo real y potencialmente mortal. La historia de Andrea Buzzi se suma así a la lista de tragedias que dejan las celebraciones cuando el festejo supera a la precaución.

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