Meryl Streep revela el origen real de Miranda Priestly y rompe el mito sobre Anna Wintour

Durante casi dos décadas, el personaje de Miranda Priestly en The Devil Wears Prada ha estado rodeado de especulación.

La actriz estadounidense Meryl Streep. / AFP

Muchos asumieron que la icónica editora interpretada por Meryl Streep estaba inspirada directamente en Anna Wintour, una de las figuras más influyentes del mundo de la moda. Sin embargo, la actriz ha decidido desmentir esa teoría y revelar la verdadera fuente de inspiración detrás de uno de sus papeles más recordados.

Durante una reciente aparición en el programa The Late Show with Stephen Colbert, Streep explicó que la construcción del personaje no surgió del universo editorial, sino del cine. En concreto, señaló a dos figuras clave de Hollywood: Mike Nichols y Clint Eastwood. Con humor, resumió su proceso creativo de una manera que rápidamente se volvió viral: “Básicamente estuve imitando a Mike Nichols todo el tiempo”. Y añadió una frase que redefine completamente la percepción del personaje: “Si Mike Nichols y Clint Eastwood tuvieran un bebé… ese bebé sería Miranda Priestly”.

La revelación no solo sorprende por alejarse del mundo de la moda, sino porque sitúa la esencia del personaje en el ámbito del liderazgo dentro de los sets de filmación. Según Streep, fue la manera en que Nichols ejercía autoridad lo que marcó el tono de Miranda. “El dominio en el set. Y Mike lo hacía con un humor socarrón”, explicó, añadiendo un matiz clave sobre cómo ese estilo puede ser interpretado: “La gente lo toma como algo cruel, pero es gracioso. Yo creo que es gracioso”.

En contraste, la influencia de Eastwood aportó un tipo de autoridad completamente distinto. La actriz destacó su estilo silencioso y preciso, que también quedó reflejado en el personaje: “Clint jamás levantaba la voz”. Y profundizó en ese rasgo con una observación reveladora: “Dirigía y la gente tenía que inclinarse hacia adelante para escuchar lo que decía”. Esta combinación de control absoluto, ironía y serenidad dio forma a una Miranda Priestly que impone respeto sin necesidad de elevar el tono.

Streep también compartió que Nichols, fallecido en 2014, llegó a conocer esta particular inspiración. “Se lo dije a Mike y estaba encantado”, recordó. En cambio, aún no ha tenido la oportunidad de comentarlo con Eastwood, lo que añade un elemento curioso a esta historia detrás de cámaras.

La conexión entre la actriz y ambos cineastas no es casual. Con Nichols trabajó en múltiples proyectos a lo largo de su carrera, incluyendo Silkwood y la miniserie Angels in America. Por su parte, con Eastwood protagonizó The Bridges of Madison County, donde experimentó de primera mano su estilo de dirección minimalista, basado en la eficiencia y la contención.

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Más allá de la inspiración del personaje, la actriz también reflexionó sobre cómo fue recibido el filme en su momento. Estrenada en 2006, la película fue catalogada como una “chick-flick”, una etiqueta que, según Streep, limitó la percepción de su alcance. “Esa etiqueta no ha envejecido bien”, afirmó, señalando cómo el tiempo ha revalorizado el impacto de las historias protagonizadas por mujeres.

Para sustentar su argumento, mencionó fenómenos recientes y pasados que rompieron esquemas en taquilla, como Barbie y Mamma Mia!, demostrando que el éxito comercial no depende del género, sino de la conexión con el público. Incluso adelantó detalles sobre la secuela en desarrollo, dejando una frase que despertó expectativa: “Esta vez, cariño, sí gastaron el dinero”.

Curiosamente, aunque Miranda Priestly no esté basada en Anna Wintour, existe un vínculo real entre ambas figuras. Investigaciones genealógicas han confirmado que Streep y la editora comparten ancestros lejanos, lo que las convierte en parientes distantes. Este dato añade un giro inesperado a una relación que, aunque no inspiró el personaje, sí tiene un punto de conexión en la vida real.

Por su parte, Wintour también ha opinado sobre la película. En una entrevista, reconoció el talento de la actriz y el enfoque del filme: “Ante todo era Meryl Streep, lo cual es fantástico”. Además, valoró positivamente el resultado final: “Fui a ver la película y la encontré muy disfrutable y muy divertida. Al final, pensé que fue un retrato justo”.

Con estas revelaciones, Meryl Streep redefine por completo el origen de uno de los personajes más emblemáticos del cine contemporáneo, demostrando que la inspiración puede surgir de los lugares más inesperados y que, incluso después de 20 años, aún quedan historias por contar detrás de Miranda Priestly.

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