Nick Reiner y la polémica frase de su exabogado: 'No me interesa si son culpables'

Las recientes declaraciones de Alan Jackson, exabogado defensor de Nick Reiner, reabrieron una intensa discusión pública sobre los límites éticos de la defensa penal en Estados Unidos.

El director Rob Reiner, su esposa Michele Singer y su hijo Nick Reiner
El director Rob Reiner, su esposa Michele Singer y su hijo Nick Reiner / AFP

En medio del proceso judicial por el asesinato de Rob Reiner y Michele Singer Reiner, el reconocido abogado habló sin rodeos sobre su visión profesional y dejó una frase que rápidamente se viralizó: no le interesa si sus clientes son culpables o no.

Jackson abordó el tema durante una entrevista en el pódcast de Kelly Ripa, donde explicó que su trabajo como defensor no se centra en juzgar moralmente a la persona que representa, sino en vigilar que el Estado actúe conforme a la ley. En ese contexto afirmó que, si el gobierno no cumple de manera impecable con sus funciones, “lo indefendible nunca sale a relucir”.

Sus palabras adquieren mayor peso debido a la atención mediática que rodea el caso Reiner, marcado no solo por la brutalidad de los hechos, sino también por la información que ha salido a la luz sobre la salud mental del acusado y los eventos previos a la muerte de sus padres. Nick Reiner, cineasta e hijo del reconocido director Rob Reiner, enfrenta cargos por dos asesinatos en primer grado.

Durante la conversación, Jackson confirmó que decidió apartarse del caso después de la primera audiencia judicial. Aclaró que existen aspectos que no puede comentar públicamente debido a la confidencialidad profesional, pero subrayó que su salida no implica abandono del acusado. “Siempre estamos comprometidos con los mejores intereses de Nick”, aseguró, y agregó que confía plenamente en que la oficina del defensor público le brindará “la defensa más robusta posible”.

Al ser cuestionado por Kelly Ripa sobre cómo afronta casos que la opinión pública considera imposibles de defender, Jackson fue contundente. Explicó que, desde su perspectiva, hay muy poco en el derecho penal que sea verdaderamente indefendible. Para él, la función del abogado defensor no es limpiar la imagen de una persona, sino proteger los principios constitucionales que sostienen el sistema judicial.

Jackson insistió en que la privación de la libertad es una de las acciones más severas que puede ejercer el Estado y que solo debe aplicarse cuando se cumplan de forma estricta todos los requisitos legales. En ese sentido, reiteró una de sus afirmaciones más polémicas: “No me importa realmente” si un cliente es culpable. Su prioridad, dijo, es garantizar que el gobierno respete cada procedimiento y pruebe la responsabilidad penal sin fisuras. Bajo esa lógica, sostuvo que la palabra “indefendible” pierde sentido cuando la fiscalía no logra demostrar el caso de manera irrefutable.

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El abogado también se refirió, de forma general, al papel de la salud mental en los procesos penales. Aunque evitó entrar en detalles específicos del expediente Reiner, explicó que existen situaciones en las que una enfermedad psiquiátrica puede impedir que una persona comprenda la naturaleza de sus actos o forme una intención delictiva. El sistema judicial, recordó, contempla defensas basadas en incapacidad para quienes no pueden actuar con conciencia de las consecuencias de sus acciones.

El trasfondo del caso de Nick Reiner refuerza esta discusión. Según información recogida por Page Six y expuesta en el documental The Reiner Murders: What Really Happened, el joven fue diagnosticado con esquizofrenia en 2020 y experimentó un aumento de peso significativo como efecto secundario de la medicación. Nick expresó su malestar ante los médicos, lo que llevó a un cambio de fármacos que, de acuerdo con diversas fuentes, derivó en un comportamiento aún más errático y peligroso.

Especialistas que lo trataban en Los Ángeles describieron su estado mental como “alarmante” durante el mes previo al crimen. Aunque estaba bajo supervisión psiquiátrica y había pasado por un centro de rehabilitación, se optó por no internarlo de manera temporal para estabilizarlo. Sus padres, Rob Reiner y Michele Singer Reiner, conocían la gravedad de la situación, pero no supieron cómo actuar.

La noche previa a los hechos se produjo una fuerte discusión en la residencia familiar. A la mañana siguiente, el 14 de diciembre de 2025, Rob Reiner, de 78 años, y Michele Singer Reiner, de 70, fueron hallados muertos con heridas de arma blanca. Horas después, la policía arrestó a Nick Reiner, según informaron fuentes judiciales.

Actualmente, el proceso penal presenta señales de desconexión con la realidad. Fuentes citadas por el mismo medio indican que Nick no comprende por qué está en prisión y sostiene ser víctima de una “conspiración”, pese a reconocer los hechos. Tras la renuncia de Alan Jackson, la defensa quedó en manos de la abogada pública Kimberly Greene, lo que motivó un nuevo aplazamiento de la acusación formal. La última audiencia, celebrada el 7 de enero, fue breve y no incluyó declaraciones sustanciales.

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