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En medio del ambiente que se vive durante la Copa Mundial de la FIFA, James Rodríguez cumplió el anhelo de Molly Bustamante, una joven colombiana de 18 años con parálisis cerebral que soñaba desde hacía años con conocer a su máximo ídolo y acompañar al equipo nacional en la máxima cita del balompié.
El torneo, que reúne a miles de aficionados en Canadá, México y Estados Unidos, ha dejado momentos memorables tanto dentro como fuera de las canchas. Entre ellos destaca el encuentro entre el capitán colombiano y la adolescente, cuya historia de perseverancia y amor por la Tricolor ha conmovido a seguidores del deporte en diferentes países.
El deseo de Molly nació mucho antes del inicio del campeonato. Su padre, Jairo Bustamante, recordó que la ilusión quedó marcada durante una celebración familiar en 2024. “En el 2024, en el Día de las Velitas (Día de la Inmaculada Concepción), Molly deseó que quería ver a la selección Colombia en el Mundial”, relató al explicar cómo comenzó un proyecto que parecía imposible de concretar.
Con determinación, Jairo reunió los recursos necesarios para viajar junto a su hija hasta Guadalajara, ciudad elegida por la selección colombiana como sede durante la fase de grupos. Sin embargo, el alto costo de las entradas para los encuentros oficiales complicaba el objetivo principal: ver jugar a James Rodríguez desde las tribunas y vivir la experiencia completa del Mundial.
El padre de la joven decidió hablarle con sinceridad sobre las limitaciones económicas del viaje. “Yo le decía: ‘Molly, sí podemos ir a México para tener una foto con James, pero no vamos a poder entrar al estadio, es muy costoso’”, recordó. La noticia provocó una profunda tristeza en la adolescente. “Ella se puso a llorar. La tratamos de convencer de que en el estadio no se consigue la foto, se consigue fuera del estadio”, añadió.
Antes de emprender el viaje, ambos elaboraron un regalo muy especial para los futbolistas colombianos. Diseñaron unas manillas de la buena suerte, personalizadas con las iniciales de cada integrante del plantel, con la esperanza de entregarlas si tenían la oportunidad de encontrarse con ellos. Para Jairo, el valor del detalle iba mucho más allá del objeto. “Todo lo que venga de Molly es de buena suerte, de hecho es una suerte para mí ser su padre”, expresó.
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Con la intención de hacer visible la historia, Jairo publicó en redes sociales un video animado donde imaginaba el momento en que su hija entregaba una de esas pulseras a James Rodríguez. El contenido alcanzó una enorme difusión y llegó a personas cercanas al futbolista. “Tengo entendido que James lo vio … me empezó a escribir gente cercana a él”, explicó.
Pocos días después llegó la noticia que cambiaría el viaje por completo. James invitó personalmente a Molly y a su padre al hotel de concentración de la selección colombiana. Jairo mantuvo la sorpresa en secreto hasta el último instante. “Molly no sabía. Cuando se abre el ascensor James estaba esperando y tan pronto la vio vino a abrazarla”, recordó emocionado.
El esperado encuentro estuvo cargado de emoción. Molly pudo abrazar al jugador, entregarle la pulsera elaborada especialmente para él y expresar el deseo que la acompañó durante meses. “Lo abracé, le pasé la manilla de la buena suerte para que gane el Mundial”, contó la joven. Además, compartió fotografías con otras figuras del combinado nacional, entre ellas Luis Díaz, Camilo Ospina y Davinson Sánchez. James también dejó un mensaje de cariño en sus redes sociales: “¡Gracias por la pulsera Molly, mucho amor para ti!”.
La historia tuvo un desenlace aún más especial cuando el capitán colombiano supo que padre e hija no tenían entradas para asistir al partido. Rodríguez gestionó el apoyo necesario para que ambos pudieran ingresar al estadio y vivir el Mundial desde las gradas. Para Jairo, esta experiencia reforzó su decisión de convertirse en coach de vida y liderazgo. “Decidí ser coach para acercarme a mi hija, contar su historia y ayudar a visualizar la discapacidad de otra forma. Este es mi proyecto de vida”. Mientras tanto, Molly continúa persiguiendo nuevos objetivos: escribir libros, ofrecer conferencias y representar a Colombia en los Juegos Paralímpicos como deportista de bocha.