Michael Jordan genera polémica en NASCAR tras agarrar del cuello a Denny Hamlin

El nombre del deportista volvió a convertirse en tendencia, esta vez lejos de las canchas de baloncesto y en pleno circuito de la NASCAR Cup Series.

Michael Jordan / AFP

El exjugador y empresario protagonizó un momento que rápidamente se volvió viral durante la más reciente victoria de su equipo 23XI Racing, generando reacciones divididas entre fanáticos y analistas.

La escena ocurrió tras el triunfo del piloto Tyler Reddick en el Kansas Speedway, donde logró imponerse en una emocionante última vuelta frente a Kyle Larson. Con este resultado, Reddick continúa una racha destacada en la temporada, consolidándose como uno de los nombres más fuertes del campeonato al sumar múltiples victorias en las primeras carreras del calendario.

Sin embargo, más allá del resultado deportivo, lo que captó la atención fue la reacción de Jordan en el carril de la victoria. En medio de la celebración, el ícono del deporte sorprendió al sujetar por el cuello a su socio y también piloto Denny Hamlin, en un gesto que incluyó además un beso en la cabeza. La situación contrastó con la expresión seria de Hamlin, quien acababa de finalizar en cuarta posición y no ocultaba su frustración por quedarse fuera del podio.

El episodio desató una ola de comentarios en redes sociales, donde muchos usuarios cuestionaron la naturaleza del gesto. Algunos lo calificaron como incómodo, mientras otros lo interpretaron como una forma poco convencional de celebrar dentro de un equipo altamente competitivo. La tensión resulta comprensible si se tiene en cuenta que, aunque Hamlin es copropietario de 23XI Racing junto a Jordan, compite en pista para otro equipo, lo que añade un matiz competitivo directo entre ambos.

Tras la carrera, Jordan se refirió al duelo deportivo con total franqueza: “Quiero decir. Mira, estoy compitiendo contra Denny. Por eso tenía muchas ganas de vencerlo. Sé que hablaremos de muchas tonterías más tarde, ¡pero fue una buena carrera!”. Sus palabras reflejan el equilibrio entre camaradería y rivalidad que caracteriza su relación dentro y fuera del circuito.

La victoria de Reddick no fue menor. El piloto ejecutó una maniobra decisiva en la última vuelta, manteniéndose a la par de Larson hasta los últimos metros, cuando finalmente tomó la delantera al cruzar la línea de meta con la bandera a cuadros ondeando. Este desempeño lo coloca en una posición destacada dentro de la temporada, evocando registros históricos en la categoría.

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Jordan no escatimó elogios hacia su piloto estrella, destacando su nivel actual: “Este chico está en llamas. No sé qué decir. No creo que pueda calmarlo”. Además, celebró el rendimiento general del equipo, subrayando la importancia de los resultados colectivos: “Siempre es divertido ganar y ahora es muy divertido para todos en 23XI. Estar aquí y ver todas las victorias me hace muy feliz por el equipo”.

El episodio también reavivó el recuerdo de una polémica reciente protagonizada por Jordan durante las Daytona 500, cuando fue captado en una interacción que generó debate mientras celebraba con el hijo de seis años de Reddick. En ese momento, las imágenes fueron ampliamente discutidas, aunque el propio piloto defendió la situación y contextualizó el momento como parte de una celebración caótica y emotiva.

En declaraciones posteriores, Reddick explicó su perspectiva sobre aquel episodio, restando importancia a la controversia: “Desde mi perspectiva, he llegado a conocer muy bien a Michael y su familia a lo largo de los años que he estado aquí con 23XI, y no sé qué ven otras personas sobre esto”. También añadió: “Para mí es un gran momento; es el momento más importante de mi carrera. Es un gran momento para mi familia y su familia”, enfatizando el contexto emocional del triunfo.

Mientras tanto, Hamlin, aunque satisfecho por el éxito del equipo, dejó entrever su decepción personal tras la carrera. Al ser consultado sobre su frustración, respondió con ironía: “Por supuesto que no es una victoria. Es Cody Ware, seis vueltas abajo, arruinado. No lo sé. Sumen”, reflejando el sentir de un competidor que no logró el resultado esperado.

En un deporte donde la intensidad y la rivalidad son parte esencial del espectáculo, este tipo de momentos no pasan desapercibidos. La combinación de resultados deportivos, personalidades fuertes y celebraciones inusuales mantiene a la NASCAR en el centro de la conversación, con Michael Jordan nuevamente como protagonista de una historia que trasciende la pista.

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