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Un juez federal determinó que no será el tribunal quien decida si el legendario dúo jamaiquino Steely & Clevie creó el característico ritmo dembow, considerado la base de innumerables éxitos del género urbano. En consecuencia, la resolución de esa controversia quedará en manos de un jurado dentro de una demanda por derechos de autor que involucra a más de 150 artistas y cerca de 2 mil canciones.
El litigio incluye a figuras internacionales como Bad Bunny, Karol G, Daddy Yankee, Drake, Pitbull, Luis Fonsi y Justin Bieber, además de compañías pertenecientes a las principales disqueras multinacionales. La acción legal sostiene que numerosas producciones musicales utilizaron elementos protegidos de "Fish Market", composición publicada en 1989 por Steely & Clevie, sin la autorización correspondiente.
Durante esta primera etapa del proceso, Cleveland “Clevie” Browne y los herederos de Wycliffe “Steely” Johnson solicitaron que el juez reconociera, mediante un fallo anticipado, que "Fish Market" constituye el origen creativo del patrón rítmico conocido como dembow y, por tanto, merece protección bajo la legislación de propiedad intelectual.
Sin embargo, la defensa de los artistas demandados argumentó que ese patrón sonoro no puede atribuirse exclusivamente al dúo jamaiquino. Según sus abogados, el ritmo aparece en diversas composiciones y tradiciones musicales mucho anteriores, entre ellas la habanera, por lo que no existirían los requisitos necesarios para reconocer un derecho de autor sobre ese elemento musical.
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Tras analizar los argumentos de ambas partes, el juez André Birotte Jr. concluyó que existen diferencias sustanciales entre las pruebas y los análisis presentados por los especialistas convocados durante el proceso. Debido a esas discrepancias, consideró que únicamente un jurado podrá valorar la evidencia y determinar si el dembow constituye una creación original protegida por la legislación estadounidense.
En su resolución, el magistrado explicó: “El expediente probatorio presenta opiniones periciales contrapuestas y, en apariencia, verosímiles sobre qué elementos existen en las obras objeto de la reclamación, cómo funcionan musicalmente dichos elementos, si son comunes u originales y si constituyen una selección y disposición coherente y protegible”.
Asimismo, añadió: “Prácticamente ninguno de estos hechos cae en la categoría indiscutible que el tribunal puede considerar en una moción de juicio sumario. En pocas palabras, los expertos de los demandantes presentan una versión de las características musicales relevantes y su significado, mientras que los expertos de los demandados ofrecen una interpretación fundamentalmente diferente de esas mismas características. Se trata de controversias fácticas típicas, no de cuestiones jurídicas”.
Con esta decisión, el procedimiento entra ahora en una nueva fase enfocada en determinar si los demandados tuvieron acceso a "Fish Market" y si realmente copiaron elementos protegidos para crear canciones que forman parte del expediente, entre ellas éxitos internacionales como "Despacito", "Tití me preguntó" y "Dame tu cosita". Posteriormente podrían presentarse nuevos recursos antes de un eventual juicio, salvo que las partes alcancen un acuerdo extrajudicial.
El abogado de los demandantes, Stephen Doniger, reaccionó al fallo señalando: “Estamos complacidos de que el tribunal haya rechazado en gran medida los argumentos de los acusados, pero decepcionados de que no haya concedido la moción de juicio sumario afirmativa de nuestro cliente”.
También afirmó: “Resulta difícil imaginar cómo un jurado podría considerar que el Dem Bow Riddim es algo distinto a una obra original y protegible, dadas las pruebas indiscutibles de que se compone de siete elementos diferenciados combinados de una manera que nadie ha encontrado en ninguna obra anterior a ‘Fish Market’ de nuestros clientes. Dicho esto, no nos cabe duda de que un jurado verá más allá de los argumentos [de los acusados] y aguardamos con interés las próximas etapas de este caso”. El desenlace del litigio es seguido de cerca por la industria musical debido al posible impacto económico y jurídico que tendría sobre el reggaetón y la protección de sus elementos creativos.