Taylor Swift obtiene la victoria definitiva en los tribunales tras demanda por derechos de autor
La cantante logró un nuevo triunfo judicial en Estados Unidos luego de que una jueza federal desestimara de manera definitiva la demanda por presunta infracción presentada por la escritora independiente Kimberly Marasco.
La resolución cierra el litigio iniciado por la autora, quien aseguraba que varias composiciones de la cantante incluían fragmentos inspirados en sus poemas publicados previamente.
La decisión fue emitida el 6 de julio por la jueza federal Aileen Cannon, quien determinó que el caso no reunía los elementos necesarios para sostener una violación de la legislación sobre copyright. Además, el expediente fue rechazado con perjuicio, una figura legal que impide que la demandante vuelva a presentar la misma reclamación ante los tribunales estadounidenses.
Kimberly Marasco sostenía que letras incluidas en los álbumes Lover, Folklore, Evermore, Midnights y The Tortured Poets Department, publicados entre 2019 y 2024, incorporaban elementos presentes en sus escritos. Entre las canciones mencionadas figuraban “The Man”, “Illicit Affairs”, “My Tears Ricochet”, “I Can Do It with a Broken Heart” y “The Manuscript”, entre otras producciones de la artista.
Tras revisar los argumentos de ambas partes, la magistrada concluyó que las coincidencias señaladas por la demandante correspondían a recursos literarios de uso frecuente y conceptos generales que no cuentan con protección legal exclusiva. En el fallo se indica que tanto los poemas de Marasco como las composiciones de Swift comparten ideas básicas, referencias al concepto de gaslighting, metáforas habituales y expresiones ampliamente utilizadas en el lenguaje cotidiano.
La resolución judicial fue contundente al explicar los fundamentos legales del caso. “Estos son temas, conceptos y palabras aisladas por excelencia; exactamente el tipo de material que la ley de derechos de autor no protege”, escribió la jueza Aileen Cannon. En otro apartado añadió: “el material presuntamente infringido —ideas básicas, temas, metáforas, palabras aisladas y frases cortas— no constituye una expresión protegida y, por lo tanto, no puede ser objeto de infracción”.
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El proceso también dejó claro que la autora había contado con diversas oportunidades para perfeccionar su demanda antes de que el tribunal adoptara una decisión definitiva. Sobre ese punto, Cannon explicó: “La demandante ha tenido amplia oportunidad de presentar sus reclamaciones; fue advertida expresamente de que la segunda demanda enmendada sería su última oportunidad”.
La magistrada consideró igualmente que permitir una nueva modificación del expediente no alteraría el desenlace del litigio. En su resolución afirmó: “El tribunal concluye que los poemas de la demandante no contienen una expresión protegible y que, además, la demandante no logró presentar de manera plausible que existiera una copia”.
La disputa legal comenzó en 2024, cuando Marasco presentó una primera demanda contra Taylor Swift Productions al asegurar que parte de sus obras habían sido utilizadas sin autorización. Ese mismo año interpuso un segundo proceso con acusaciones similares, ampliando posteriormente las reclamaciones para incluir canciones pertenecientes al álbum The Tortured Poets Department.
Desde el inicio del conflicto, la defensa de Taylor Swift rechazó categóricamente las acusaciones y sostuvo que las similitudes mencionadas correspondían a palabras, frases y recursos creativos de uso común. En septiembre de 2025, un tribunal ya había desestimado la primera demanda por considerar que no existían fundamentos suficientes para acreditar una infracción.
Meses después, los abogados de la cantante solicitaron el cierre definitivo del segundo procedimiento. Durante esa etapa, el abogado Douglas Baldridge sostuvo que “no tenía ningún caso concebible” contra la artista y calificó el proceso como “la segunda demanda frívola y de acoso presentada por la demandante contra la artista”, además de afirmar que las acusaciones eran, “como en el litigio anterior, absurdas y carecían de fundamento jurídico”.
Con esta resolución, el tribunal dio por concluido el caso al determinar que expresiones de uso habitual como “tears”, “love”, “fire”, “rain”, “sky”, “invisible”, “caged me”, “flesh and blood” o “it’s time to go” no pueden ser objeto de protección exclusiva bajo la legislación de derechos de autor, consolidando así una nueva victoria judicial para Taylor Swift.